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Blog de información sobre el mítico bar de Zaragoza, fundado por Valtueña, que tuvo su apogeo entre 1981 y 1983.

EL CULPABLE DE LA MOVIDA

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Josemari (Valtueña), 1981

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viernes, 16 de julio de 2010

Más entre Javier Cruz y Valtueña

Continúa la conversación iniciada en entrada anterior

De Javier Cruz:

Qué buena sorpresa encontrarme con tu respuesta. No me lo esperaba. Claro! por eso es una sorpresa me diràs.

Quien tiene fotos y archivos de esa época es Sergio (me refiero a las actividades de Tabanque) pero nos hemos perdido de vista desde hace ya varios años. él sigue en Zaragoza creo.
Por cierto de donde han salido las fotos de Amor y crímenes que están en tu blog? Los que ahí salen son Sergio Plou que hace de Contemplación Jiménez y Jesús Sesma que hace de Juan Pantera. No se qué ha sido de Jesús.
Y el BV80 lo has refundado existe como bar? No se si vives en Zaragoza. Si fuera cierto y el BV existiese en Zaragoza fisicamente me gustaria saber donde para ir este verano. Creo desde mi lejania de la ciudad, que una experiencia como aquella que suponía un foco central pero variopinto, variado hoy diríamos plural ya no se ha vuelto a repetir. Era un motor de creatividad con una energía tal que llega hasta hoy.
Es cierto lo de las actuaciones del grupo de Alfredo Sáez. Fue extra-ordinario. Y Acratea Anemosa. Dies irae es de lo mejor que unos ciudadanos han dado a Zaragoza y que la ciudad no lo ha reconocido ni agradecido ni impulsado. La ciudad? no. El político. El cultural y el no cultural. Ese era nuestro enemigo jurado y sigue siéndolo. Y si los artistas de Zaragoza debieran hacer algo juntos sería dejarse de luchas intestinas y solidarizarse contra el mangante y el político sea del color que sea. El socialista es tan nefasto como el pepero o el izquierdista independiente o regionalista o los del par (no se si aun existe) Ocupar y apropiarse los centros de creación, los teatros, los centros dramáticos, las casas de cultura... utopias? síi.
Tengo curiosidad por saber por qué terminó el BV80 cuales fueron las causas?

Un abrazo
Hasta la vista quizás
Javier Cruz


De Valtueña:

Querido Javier, léete mi libro y te enterarás de todo. Está recién publicado. Pidiéndolo por internet llega ipso facto y al mismo precio que en librería. En el blog tienes el contacto con la editorial.

viernes, 14 de mayo de 2010

DE CRISTINA SÁEZ, POR "NOCHES DE BV80"

Cristina Sáez
Hola, José María

Me estoy leyendo el libro. Pero sí, lo confieso: Me he buscado y he buscado a mis hermanos Vicente y Alfredo. Pero que me lo voy a tener que leer todo, porque aparecemos bastante. Y con lo que pesa. No se puede leer en el baño, ni llevártelo de viaje. Me lo tengo que leer colocando el libro en una mesa, cómodamente.

Pero me he emocionado. Me emociono y lloro. No porque piense que cualquier tiempo pasado fue mejor, sino porque me siento feliz de haber formado parte de esta vida o mo-vida tan impresionante.

Siempre pienso que fuimos unos adelantados. Pertenecemos a una generación no perdida, claro que no, más bien, inhóspita, por descubrir, porque, como tú bien dices en el libro, todavía no somos capaces de extraer todas las vivencias de una determinada época de nuestra vida, ya que aún no se ha inventado una máquina para hacer tal cosa. Y como por aquellos entonces no teníamos cámaras de vídeo a mano, como ahora, ni de fotos digitales (y de fotos normales, de esas con rollo, pocas, y no teníamos pelas para revelarlas, y no íbamos a gastar el poco dinero del que disponíamos en eso), ni existían los móviles, al menos aquí.

Así que no tenemos fotos, ni vídeos, tan solo recuerdos, diferentes en cada uno de nosotros, buenos, malos o regulares. Pero los tenemos. A lo mejor, si hubiéramos tenido esas cámaras, lo recordaríamos de otra forma. No lo sé.

Espero que muchos, al leer este libro, descubran a sus padres, a sus hijos, a sus tíos… y descubran que hubo vida antes del BV 80, mo-vida en el BV 80 y vida después, aunque algunos ya no están en este mundo, pero sí en nuestros recuerdos.

Gracias por este libro, Valtueña.

Cristina

Vicente Sáez



Alfredo Sáez

viernes, 8 de mayo de 2009

Vicente, Cristina y el BV-80

Cristina Sáez nos ha enviado este texto junto con las fotos que lo acompañan.

Mi hermano Vicente, el pequeño de cinco hermanos, se fue a otra parte, a su cielo. Un cielo lleno de calamares gigantes, pero rebozados.
Rodeado de ángelas, sí, femeninas, con sexo y con seso.
Tomando café con una nube de leche con Isaac Asimov y con Sigmund Freud, discutiendo la existencia de Dios, de mujeres pechugonas y de que el psicoanálisis es una patata podrida.
Todas las noches me visita en mis sueños. Y le abrazo muy fuerte. Él camina y lleva el pelo largo y rizado, como en la época del BV 80.
¡Cómo le hecho de menos!

En 1981 yo tenía 18 años y estudiaba 3º de BUP en el instituto. Más bien repetía curso en el Mixto 4, que debía ser el único de Zaragoza en el que aceptaban a gente de todo tipo, repetidores, perdidos... En fin, en mi curso había tantos que crearon una clase nueva, 3º H. Había ido el año anterior a la Escuela de Arte Dramático, la vieja; eran clases nocturnas y no estudiaba nada en el colegio de monjas al que iba desde niña. No sé si esta escuela era buena o mala, ni quiero saberlo, para mí fue el principio. Y ya no fui a ninguna otra. Preferí aprender sola, bueno, con mis hermanos: Alfredo Sáez, que también actuó en alguna ocasión con nosotros, fantásticamente, y sobre todo Vicente Sáez, al que fui introduciendo poco a poco, ya que yo sabía que él valía mucho, y con gente que iba y venía constantemente.

El BV80 significó mucho para mí. El grupo inicial que había formado con mis compañeros de la escuela que se llamaba "Algarabía" fue disolviéndose lentamente y dio paso a otro nuevo donde la improvisación pura, el surrealismo, a veces el escándalo y la diversión llenaban el bar de carcajadas y aplausos. Y también nos dieron algún susto que otro unos macarrillas con navajas que no se tomaban muy bien que Vicente los sacara al escenario para hacer de perro o de caja de cerillas. Pero así era mi hermano con 16 añitos. El grupo se llamó "Kindhas", el diminutivo de KINDHASRASZANCINTO, un personaje creado por Vicente. En el BV80 hicimos hasta un espectáculo infantil, KINDHASRASZANCINTADAS, en el que debutó mi sobrino Sergio, con 6 añitos, y sigue con nosotros hasta ahora, con 35.

Nuestra enfermedad empezaba a mostrar los primeros síntomas. Parecíamos borrachos o drogadictos por nuestra forma de movernos. Pero sólo tomábamos café cortado (mi hermano con una nube de leche) o coca-cola, pero nada de alcohol. No necesitábamos emborracharnos para actuar ante el público y esa era nuestra única droga: el teatro, o el no-teatro. Los que nos dejaban decían que se iban porque eso que hacíamos no era teatro. Alguno se fue a pesar suyo porque en su casa no les dejaban hacer esas cosas. A mí no me dejaban tampoco, porque no querían que fuera una cabaretera... Pero no podía desengancharme. O no quería...

Ahora, con 46 años, sigo haciendo lo que puedo. Escribo guiones de cine para actuar yo, no los dirijo (dirigí uno); escribí guiones con Vicente también, pero él ya no quería actuar. Dedicaba casi todo su tiempo a escribir. Conservamos su página web: www.vicensite.eu

Seguiría contando muchas cosas, pero sólo quiero agradecer la oportunidad de formar parte de una movida artística tan fantástica.

Lo de la ataxia, la silla de ruedas... pues algún defecto hay que tener.

Cristina, 3 de mayo de 2009

lunes, 27 de abril de 2009

Zaragoza Rebelde 3

Artículo extraído del libro "Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos. 1975-2000"

LA REBELDÍA VIVIDA (3)
por Valtueña

[Continúa de entrada anterior]

Santiago Meléndez, quizá otro rebelde. Yo ya lo conocí triunfante. Conquistó el BV con la obra de cabaret más histriónica y disparatada (cojonuda) que se ha creado nunca: “Boulevard Magenta”. Fue director y actor con el grupo “La Mosca”, trabajando en un café teatro sólo por realizar a lo grande, sin pasar por el subvencionismo que encumbraba provincianamente, a base de millones de la época, a grupos caducos e inefectivos que jamás salieron de Aragón si no era con el teatro comprado. Dinero que podía haber ayudado a pasear triunfal por méritos propios a Teatro del Alba con su “Cantar de Bestias”, grupo y espectáculo que montó Santiago con María José Pardo con el dinero ganado a pulso, día tras día, en el BV-80, para acceder libre a los grandes escenarios. Como también a los Grifos, que no recibían un duro ni para maquillaje (no sé si por ello despotricaban contra los políticos, o no se lo daban por despotricar; yo creo más bien que su política fue no hacerse merecer y así poder seguir llevando a los políticos en candelero para su propio uso en el espectáculo). O a la propia Acratea Anemosa y otros con dignidad sobrada para mostrarse mostrándonos. Pero ¡qué joder!, a los pintores (por lo menos entonces) no nos daban ni para pinceles (¿acaso se podían pedir a alguien?). Debíamos robar todos los carteles de los circos encadenados a las farolas, para pintar sobre ellos.

Santiago Meléndez

Jaime Ocaña, que empezó en el BV-80 como músico absolutamente vocacional, tenía como única pretensión poder tocar y cantar con su grupo Stradivarius. Siempre estaba dispuesto, aun sin haber un duro de por medio. Aguantó años como músico formando diferentes grupos, creo que teniendo claro que jamás iba a comer bien de ello. Pero a Ocaña, ya en el BV le noté que la sangre que corría por su cabeza fluía rebosante de un humor emplaquetado, que tanto podía irse a lo trágico como a lo cómico. Y se demostró más tarde. Tiene don para la escena y nos regocijamos disfrutándolo en ella.
De esto se percató no hace más de pocos años Pedro Rebollo (que ya triunfaba como actor), invitándolo a realizar una obra juntos. Ahí se desvirgó y convenció de que lo suyo era el teatro, pero aunque todos lo reclamemos, los escenarios o los amigos, para lucimientos personales en actos semiprivados, él sigue haciendo exclusivamente lo que le gusta; incluso ha rechazado liderar programas televisivos de audiencia porque no le obliguen los guiones sin su aprobación. Todavía en el 2008 no se ha convencido de que para convivir en esta sociedad acelerada por la comunicación inmediata es necesario disponer de teléfono móvil.

Alfredo Sáez y Belén Pérez, personajes singulares donde los haya, empezaron en el BV-80. Él de profesor y ella de alumna, desarrollando teatro. He trabajado con ellos en obras de creación artística contemporáneas y no los conozco. Él dice que me admira y aprecia, sólo que estamos en dimensiones diferentes. Yo también los admiro y los aprecio, no sé si de igual manera, pues tampoco sé qué dimensión me asigna, pero respeto su comportamiento con respecto a mí, aunque me joda (esto se dilucida en “Las noches del BV-80).
Alfredo consiguió crear un taller de expresión ultrarrevolucionaria en el año 81 en uno de los centros más clasistas de la ciudad: el Colegio Alemán, y sacar de sus entrealgodones a 45 críos y crías de ocho a dieciocho años, todos revueltos, a actuar a un garito de noche como el BV-80. Rompiendo todas las constantes, tanto escenográficas como “éticas”, fue el espectáculo que más ha impresionado mi vida. Del BV pasaron a realizar teatro de calle, alucinando al personal. Esta fase, de escaso año y poco de duración, tuvo merecido broche con una filmación llevada a cabo por el programa de tv sobre teatro de vanguardia “El Carro de la Farsa”, emitida por la 2 de TVE. Y ahí es donde vino la rebelión. Alfredo quemó los barcos, o sea, todo lo que tuviera que ver con el inicial taller. Con los alumnos que le echaron cojones u ovarios fundó la Compañía de Danza “Dies Irae”, siempre rompedora y espectacular. Belén fue su estrella y comantenedora.
La audacia de Dies Irae ha ido casi siempre acompañada de la negra. Lo cual llevó a esa personalidad tan “en otra dimensión” a ir dejando detrás una auténtica rastra de enemigos o, cuando menos, de insatisfechos, con tal de seguir existiendo. Y existen a pesar de todo, y sobre todo, por encima de todo y del hambre. Dies Irae continúa por rebeldía. Contracorriente.

Javier Krahe y Joaquín Sabina presentaron sus primeros discos a nivel nacional en el BV-80. Actuaban en un garito llamado “La Mandrágora” de Madrid. De allí, la primera vez que salían a cantar fuera como es debido, con prensa especializada, en el momento influyente en las ondas nacionales, fue al BV-80, y la engancharon. Tola los había llevado a su famoso programa televisivo “Si yo fuera presidente” y armaron la de dios por la rebeldía que denotaban sus canciones, pero nadie apostaba por ellos. La CBS contrató a Sabina con idea de que escribiera letras destinadas a abastecer a su cuadra, visto el éxito obtenido por Pulgarcito con “Pongamos que hablo de Madrid” (el primer sitio donde se escuchó fuera de La Mandrágora de la voz de Sabina fue en el BV-80). Y a Krahe lo mismo.
Pero he aquí que el empeño de un vecino de la Magdalena, José Antonio Checa, en que se les escuchara en directo fuera de la Corte (junto a Kike Gallego, los trajo a mi garito) dio frutos. Igual que lo hacían en La Mandrágora, encandilaron a todos los presentes con sus canciones, y desde Zaragoza se les promocionó a nivel nacional, triunfando al poco en todas las Españas con su nuevo disco “La Mandrágora”. Tanto las letras como su manera de vivir rezumaban rebeldía, pero ya en el BV-80 se vio quién era el auténtico rebelde: Javier Krahe.
Aun con natural sonrisa y actitud permanentemente angelical, venía guerrillero, dispuesto a enfrentarse al principal crítico de la ciudad que días antes lo había puesto a parir por no sabe tocar la guitarra ni cantar (el resultado de esto más sus letras da poesía pura, ¿por qué, pues, ha de romper la fórmula?). Y lo hizo, saliendo al quite Sabina, por amistad o por si acaso de rebote le alcanzaba algún perjuicio. La crítica hecha por Matías Uribe de su actuación en el BV-80 fue favorable, tanto que, veinte años después, dicho crítico publico en Heraldo que el mejor directo que había visto en su vida fue en un garito “progre y cultureta de la Magdalena”. “Primer local alternativo de la ciudad” lo llama en su libro “Polvo, viento, niebla y rock”.
La postura de estos dos personajes cara a la vida quedó clara pocos años más tarde, ya gobernando Felipe González, con Sabina arrimando el hombro al ascua que más calentaba. Sucedió, ya deshecho el trío Krahe-Sabina-Alberto Pérez, en un concierto electoralista multitudinario del PSOE dado en un estadio, retransmitido en directo por TVE y con Sabina de protagonista, al cual se le ocurrió invitar a cantar a su amigo Krahe.
Lo vi hace escasos tres años, porque el directo restransmitido se censuró cortándolo en seco en cuanto Javier comenzó a cantar “Manitu” para que lo siguiera Sabina, al que no quedó más remedio (aunque sólo hay que ver su cara de circunstancias en el vídeo que él mismo rescató de las fauces de la televisión pública, conservándolo en secreto durante muchos años, y se creía perdido).
Ahí comenzó el declive de Krahe y lo hizo a sabiendas. La canción se metía descaradamente, ante miles de miembros del partido y simpatizantes, con el que “pagó la fiesta”, con el que (como la mayoría de los políticos) piensa que el dinero público sale de sus bolsillos: Felipe González. Gracias que mentes lúcidas lo rescataron del ostracismo y Javier Krahe ya lleva años embelesando a intelectuales, universitarios y gentes de frente despejada.

[Continúa en siguiente entrada]
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