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Blog de información sobre el mítico bar de Zaragoza, fundado por Valtueña, que tuvo su apogeo entre 1981 y 1983.

EL CULPABLE DE LA MOVIDA

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viernes, 8 de julio de 2011

VALTUEÑA EN EL LIBRO MUSICAL "TIERRA DE CIERZO"

Artículo: De locales con barra, músicos y otros rollos
Por Valtueña / Escritor y propietario del BV80

En esta publicación de Tierra de Cierzo, me propusieron hablar de los locales con barra que en Zaragón son o fueron imprescindibles en lo que para la procreación, supervivencia y proyección de la música aragonesa se refiere. Debería ser desde mi ahora mítico BV80 hasta hoy.
Y, por si alguien viene con coñas de que me lo he dejado por creer tener los suficientes méritos, sabed que trato el tema desde un punto de vista personal e interesado. Si algún local debiera haber estado y no está, es porque no me ha motivado lo suficiente para hacerle un huequito, seguramente por desconocimiento a causa de mi dejadez.

Regreso de Aborígenes del Cemento a los escenarios. 28 de marzo de 2009. Rock&roll Circus. Zaragoza. En la foto: Vicente Martí “El Cante”, Valtueña (BV80), Aborígenes del Cemento -José Luis López, Juanjo Lucia, Toñín, Juan Antonio Sierra, Paco Cester- y Marisa Lanca.

Comencemos, pues, por el BV80: Música-Teatro-Plástica-Visuales. En realidad, en directo, todos los estilos musicales y teatrales, proyecciones cinematográficas descatalogadas, conferencias apoyadas en diapositivas, presentaciones de discos y libros, recitales de poesía, tertulias literarias y políticas, locales de ensayo gratuitos para grupos de música y teatro, aulas de música, etc. Metxe Valero, en la revista musical Mondosonoro dijo: “Sin el BV80, seguro que la creatividad zaragozana habría encontrado sus cauces, pero probablemente no se habría vivido igual ni la contaríamos de la misma manera”.

De izquierda a derecha Juan Caballero, cantante de REO, Mavilla por entonces en REO, Alberto por entonces bajista de Distrito 14 y Javi que luego formo CRISIS, en el bar.

Empiezo a significar:

Conocido también por “el Verde”, el ilium ocupaba en el año 81 el mismo local que ahora el Interferencias: calle Jacinto Benavente. En él comenzó Télex su famosa carrera en la hostelería. Lugar de reunión de diferentes tribus urbanas de las que algunos jugaban a ser músicos. La Rocky, cuñada de Dionisio Sánchez y amiga de Alaska y Ramoncín, provocadora en el BV80 de la primera movida punk zaragozana, se bajaba de allí, la zona alta, al BV, a esos aficionados que querían ser músicos, donde escuchaban sus primeros conciertos y asentaban su afición.

Unos años antes, en los setenta, en la calle Moncasi, abren Bohemios I, el garito más moderno de Zaragoza. A principios de los 80 será el Escaparate. Según algunos, donde se reunían y maquinaban los futuros músicos posmodernos. Aplíquese aquí lo ya apuntado del Ilium, sólo que el Escaparate cerró en el 83, a la vez que el BV y no lo sustituyó ningún otro garito.

El testigo del BV80 como local de conciertos lo recogió uno de Fernando el Católico llamado el Plató. Lo programaba Joaquín Carbonell, pero por economía no duró “nada”. Por lo que fue poco trascendente para los músicos y las músicas aragonesas. Enseguida se convirtió en el KWM.

Cuántos problemas me dio la Vía Láctea en la investigación para mi libro “Noches de BV80”. En muchas de las entrevistas aparecían datos referidos a la Vía, de cosas que creían del BV. Y es que la Vía surgió meses después de fenecido, en su mismo espacio, de sus cenizas y, en principio, con igual espíritu. Espíritu que, de alguna manera exceptuando el pop-rock, en lo cultural todavía mantiene el local, aunque en lo físico no se parezca en nada al BV. El BV80 montó la asociación cultural “El Gallo” para dar “legalidad” a sus actividades; ahora es la asociación cultural “Barrio Verde”, en la calle Doctor Palomar.

A los meses de cerrar el BV, lo hizo también el iIlium, transformándose en el Interferencias. Al igual que había pasado con la Vía, el segundo mantuvo la misma o parecida clientela, el mismo espíritu, pero entonces potenciado por sus antiguos aficionados que ya eran músicos. Tuvo su propio sello discográfico. Es un garito con músicos.

La Sala Metro, en calle Casa Jiménez, fue para Aragón la segunda sala por importancia después del BV80. Mantuvieron durante varios años el concurso hasta hoy más preciado: el “Medio Kilo de Rock”. Entrevisté a Petri y Feli, dos de sus fundadoras. Como la mayoría de los organizadores de la “I Muestra de Pop, Rock y otros Rollos”, entre los que se encontraban, se habían formado en el BV80. Fue en acabar la Muestra, visto su éxito, cuando montaron la Metro. Una miniMuestra dentro de un buen local, en el que además de escenario y barra te encontrabas con peluquería y chiringuitos de moda, etc. Según Petri y Feli, la Metro pilló ya una época dulce con todos a los que el BV había acostumbrado a escuchar conciertos en un garito.

Las hermanas Lia y Chusa en la puerta del bar “Mañana” antes de coger el bar Central en 1987

El local con más historia de la calle la Paz, al que quise mucho, en los setenta fue la galería de arte Atenas, la más vanguardista, donde hice mi primera expo importante. Desde el 83, Caligrama: un conglomerado con bar, librería, galería y escenario. En el 87, Julián Martín lo abre como el Central: lugar de reunión de diferentes tribus urbanas y de músicos. Tuvo estudio de grabación musical y de producción de vídeo. Su único concierto: Héroes del Silencio con Niños del Brasil tocando para una fiesta de cumpleaños de Cachi. El ayuntamiento lo cierra en 2005. Ahora es una peluquería.

En frente de la trasera del Caligrama, en lo que ahora es calle Héroes del Silencio, Nacho Royo abre una bien preparada sala de conciertos: En Bruto. Se corrió que con un permiso para churrería. Y fue, a lo largo de su trayectoria, la que dio los conciertos más sonados. Los Valdivia y Bunbury se conocieron y se hicieron músicos en el BV80 durante 1982-83. En 1987 la EMI contrata a los Héroes. Ocurrió en la En Bruto.

La primera vez que entré en la Estación del Silencio, en marzo de 2004, iba en busca de Enrique Bunbury. No, no era uno de esos cientos de fans que acuden allí en peregrinación a lo largo del año desde diferentes zonas del mundo. Necesitaba información para mi libro. La Eds no es sala de conciertos, sino un hervidero de músicos. Puedes encontrarte desde noveles hasta, sin esperarlo, procedan de aquí o de allá, algunos ya consagrados. En la Eds, 24 años ya regentada por Antonio Estación y Boch, se sigue cociendo de todo.


“Estado Estacionario” editado
por
la Estación del Silencio.

Año 91. En una visita a Zaragoza mis amigos me llevan de ruta. Dijeron que Bunbury tenía ganas de verme, que hacía años que no sabía de mí y que los Héroes pasaban horas en el Tomita rodeados de diferentes especímenes de la movida. El garito lo había montado Cachi y pinchaba en él. Ahora es la Sala Z, donde hacen algunos conciertos.

A un brasilemaño, Miguel Royo Gimeno, un rockero asiduo al BV80, se le ocurre montar en la calle Sevilla La Ley Seca. Hoy se puede ver a grandes músicos formados en el BV junto a los de nuevas hornadas alternando o tocando en su pequeño escenario.

La fama de Joaquín Sabina y Javier Krahe comenzó a despegar tras presentar sus primeros discos en el BV80. Matías Uribe describe aquel concierto en un artículo con el título de “Como en la Mandrágora”. La Campana de los Perdidos, por espíritu, es el local más parecido al BV: conviven y actúan en él culturetas, teatreros, poetas y músicos, aunque no quepan grupos de pop-rock. Pero si a alguno recuerda, más que el BV, es a aquella mítica Mandrágora madrileña. ¡Viva Rodo por su persistencia! El decano.

Meterse en el Kezka, en calle Mariano Barbasán, es entrar en otra época. Un auténtico nido de rockabillys, con algún conciertillo ocasional. Mauricio Aznar, que se asentó en la música en el BV80, vive.

En la calle Palafox convalece por un cierre municipal el Arrebato: microsala de conciertos en plan asociación cooperativa autogestionada, que durante años ha dado cancha a todos los estilos musicales del rollo alternativo de la Magdalena nacido en el BV80. ¿Qué tal… Santi Ric?

Ignacio Pajares, también nacido en el BV como músico, monta junto a otros el Devizio. Fue sede de Experimentos en el Terror. Durante años sala de conciertos, sigue, como el BV, sin tener permiso municipal para ello. En él se me ocurrió pensar: “Si el BV80 hubiese estado en un local con semejantes condiciones, se podría haber creado una franquicia”.

El fantasma de los ojos azules fue un garito montado por músicos de El Niño Gusano. Era su sede y la de todos los de su cuerda. En 2003, dirigiéndonos allí a celebrar, nos encontramos con que lo habían trasladado unos metros, a la calle La Paz. Estaba atendido por Tachenko. Fue donde me calentaron la oreja con lo de que se debía escribir un libro sobre el BV80.

¡Cómo no me iba a acordar del BV cuando en el 97 abrieron La Casa del Loco! Está en la calle Mayor, a 500 metros en línea recta de Doctor Palomar. Es sala de conciertos. Me recordó a La cueva del loco, garito en los sótanos de la actual Eds, del que salió Pascual Alquézar para montar, junto a Eduardo Lahoz, el Café Universo, cerca del BV: un escenario más bien de varietés, que después fue La Corrala. Pero en particular, porque su programador era y es Chema Fernández. Vio sus primeros conciertos en el BV80. Uno de los mejores profesionales.



Dediqué unas líneas al Zorro en “Noches de BV80”. Tres veces menor que el BV, es el que 23 años después, en pleno concierto, más me recordó a mi garito en pleno concierto. Por sus colores y luces, por su público y su calor arropando a los músicos, y ese toque de clandestinidad con programa de mano en el bolsillo.

José Azul y Antonio Roche “El Dandy” en el 94 montan el Azul. En él me sirvió copas Amaral. Podías hablar con el mismo tipo de gentes con inquietudes que en el BV. Me dieron la clave para contactar con Bunbury, me presentaron a Guille Martín, a Laurent Castagnet, me pusieron en contacto con Santi del Campo, y apalabré un concierto para María de Huerva con Gonzalo Alonso Grupo.

Algunos críticos musicales dijeron en la época que el BV80 era demasiado pequeño para conciertos; otros, que sólo iban “luminarias”; estos se los perdieron todos. Cuando entré por primera vez a La Lata de Bombillas estaba vacío y pensé: “¿Lo de lata vendrá por lo angosto? ¿ya llamarían entonces bombillas los de las luminarias a los espectadores del pop-rock y siguen igual?”. En el techo, sobre su pequeño escenario, vi una lata de sardinas gigante repleta de bombillas encendidas, y deduje que sí, que una buena programación te hace ir de concierto aunque te veas como sardina… como bombilla en lata.

En el 80 el teatro de variedades Oasis prestó su escenario a los cuatro grupos de pop-rock que había en Aragón. En el 81, en cuanto abrió el BV, se afincaron en él. Ahora, transformado en “discoteca”, mantiene su buen escenario abierto a grupos de música y movidas de diferente índole.

Sergio Algora fue cuerpo y alma del Bacharach, un minúsculo garito de la calle Espoz y Mina. Aunque parezca que ya sólo es su alma, se convirtió en un gran corazón, el suyo, por eso sigue latiendo: bombea cultura y música.

“Yo también iba a la Sala Liberty de Zaragoza” es el nombre de un grupo de Facebook. Asistí en su local de la calle Almagro a varios conciertos de grupos muy jóvenes. Había un rollo alternativo muy interesante con gente joven. Quien conozca la historia del BV imaginará por qué se cerró.

Eran “Cielito Lindo”. Me trajeron al estudio su maqueta musical para un juego que había creado. Se llaman Sergio Herrero, Javier Ferre, Jorge Cantán y Julio D Lacilla. Julio dijo que abría un garito de músicos en Tenor Fleta: La Mar de Dios. Nada más entrar, hablamos con Quique Mavilla, con Teresa Auserón y varios más. Al escenario subieron Santi Rex acompañado de Jafi Marvel. Después Octavio Gómez Milián con Pablo Malatesta y Jaime Lasaosa.

Una vez retirado el grupo Los Especialistas, Ramón Marcén decide abrir un bar con ambiente de concierto y con conciertos. Es El Sol, también en la calle La Paz. Mantiene un renombrado concurso de pop-rock. En él sentí vibrar a un público heterogéneo como en el BV, 25 años después, escuchando a los Aborígenes del Cemento, grupo del BV80. Los diecinueveañeros se preguntaban de dónde salía esa gente, que no conocían nada con tanta marcha, y me quedé pasmao.

Otro personaje histórico, Luis Linacero. En su bar Linacero Café ha logrado reunir toda su memoria musical. Casi toda de la que “Tierra de Cierzo” trata y a casi todos sus músicos.

Por iguales o parecidos méritos a los locales ya descritos, aunque los haya vivido poco o nada, nombro también al Candy Warhol de calle Bolonia, a Vinos Chueca del barrio de Casetas, a la Fonda El Tozal de Teruel y la sala Tránsito de Huesca.

En los últimos años se han abierto unas cuantas salas más de conciertos. Nunca hubo tantas. Podría hablar del Drinks&Pool, del Arena Rock, de la Sala López, etc., etc. Pero, por falta de espacio, no se me ocurre qué contar. Bueno sí, sobre el Teatro de las Ánimas. Local en el que, si no tocara prácticamente en exclusiva “El luto del Rey Cuervo”, si hubiese programaciones, por público y aspecto en general, por agitador, sería de este catálogo el más beuveochentero. Antes de comenzar el 2011 me propusieron allí jugar un campeonato de ajedrez a tres bandas. El mismo día pretendían instalar una máquina de humo para poder seguir fumando. ¡Genial! Ya no sé qué habrá pasado. Nadie me ha insinuado que allí se eche humo./.


NOTA: Se agradecece a los responsables de Tierra de Cierzo su generosidad al permitirnos publicar íntegramente el texto y las fotos que aparecen en el libro.

martes, 19 de octubre de 2010

"Tierra de cierzo" y el BV80 en BEEFEATER IN-EDIT

La película "Tierra de Cierzo: al este del Moncayo" está presente en la Sección Oficial del Festival Internacional de Cine Documental Musical de Barcelona 2010 BEEFEATER IN-EDIT y, por tanto, también lo está el BV80.



Texto de presentación:

"En el pop español todavía hay historias no contadas, batallas pasadas que no se han glosado, y también alguna derrota no recogida en los códices. Sin romantizar: que aún faltan cosas por entender y relatar, gaitas! De entre esas tierras medias que aún no cuentan con un capítulo en La Historia del Pop Español (uno como Dios manda, no un pie de foto, o una nota al pie) está Aragón. Ese lugar al otro lado de todo. Ese sitio que parece que no exista hasta que empiezas a recordar, y entonces los nombres te golpean como cantos rodados. Y aquí están todos, reclamando lugar y memoria, incluso asegurando que “Aragón ha ido un paso adelante en todas las tendencias de la península” o “la música aragonesa era mejor que en cualquier otra ciudad española”. ¿Verdad o falsedad? Hay que ver Tierra del Cierzo para desvelar el misterio, pero dejando de lado el paso adelante, la verdad está en la historia. La saga del rocanrol aragonés se cuenta en este filme de forma minuciosa, desde los 70’s hasta hoy, con sus héroes, caídos y malditos. Lo que vemos en la gran pantalla es una escena fértil y mutante que va de un extremo al otro: del garajeo apasionado de John Landis Fans al rollo épico-gótico de Niños del Brasil-Bunbury-Héroes del Silencio, de Tachenko a Amaral, de Las Novias a El Niño Gusano, de Telephunken (ex-Nothing) a Violadores del Verso. Vamos, para salir, sale incluso Labordeta (que era fan de Las Novias). ¿Y los bares? Son lugares que no se pueden menospreciar, y su papel en Aragón es fundamental, y aquí se loan todos, viejos y nuevos, de la sala Metro al BV80, del Mañana a El Sol. Porque bajo el cierzo también crecen flores; sólo hay que saber hacia dónde mirar. Es justo ahí, al otro lado."

Jorge Nebra es un aragonés de estudios cubanos y amigo de Manolo Kabezabolo (colaboró en uno de sus cortos). Es autor del largo Habanece (2003). Su tercer filme, Ángel, está actualmente en pre-producción.

La muestra de este film será:

Sábado 30 20:30 Aribau Club 2
Martes 2 18:30 Aribau Club 2

Mucha suerte, Jorge!

[más info: http://www.in-edit.beefeater.es/webapp/pelicula?peli_id=103]

martes, 15 de diciembre de 2009

Tierra de cierzo


¿Que qué es el cierzo para mí?
Este viento cabrón que sopla hoy en Zaragoza (14-12-09). Siempre helador, en mayor o menor medida dependiendo de si sopla en verano o en invierno.
O ¿acaso hay más?

Sin embargo, Tierra de cierzo es otra cosa: Una película documental muy caliente que vi el otro día; dirigida con amor por Jorge Nebra y producida con ilusión por Julián Martín, de Ovelba Films.
El rollo... [Perdón, que está muy entretenida. Lo decía sólo por lo de cinta, aunque creo que es digital] va de casi toda la historia de la música aragonesa, desde los cantautores de finales del franquismo y posfranquismo, como José Antonio Labordeta y Joaquín Carbonell, pasando por el BV-80 y toda la movida posterior que éste provocó, hasta nuestros estos días.
La obra es compleja, muy compleja. Y, como tal, por su resultado, no podemos dejar de felicitar a sus creadores.
En las últimas semanas, desde hacerse la presentación para la prensa, se ha hablado mucho en las barras de los bares, en los foros de la red, e incluso supongo que en las casas de cada uno de los interesados, de si los que hablan en la cinta hablaban más de la cuenta, anulando el espacio que muchos podían haber ocupado dando más variedad en el comentario; o también de si algunos reunían méritos suficientes, aparte de la amistad (que ya es bastante), para estar donde los que no, que viven y han vivido la música y de la música con mayúsculas durante casi toda su vida.


Pero todos estos pensamientos y disquisiciones no son más que bagatelas.
Es imposible encontrar sitio en hora y media para satisfacer acomodando en la cinta a la ingente cantidad de buenos músicos, buenos grupos, buenos analistas y promotores que ha dado y sigue dando esta tierra de cierzo.

Así como imposible parece saber o poder enterarse de lo que ha ocurrido durante tanto tiempo en tan pocos meses. ¡Que me lo digan a mí! Para mi libro "Las noches del BV-80", donde sólo trato desde la nada [o sea, cuando había que montar el BV] hasta la Muestra de Pop-Rock y alguna consecuencia posterior, total: de cuatro o pocos más años, nos pegamos Marisa y yo trabajando durante un lustro completo a una media de ocho horas diarias, todos los días. Y, aun así, seguro que nos hemos dejado algo o a alguien que pasó por, en o alrededor del BV-80.

Por lo tanto, ¡felicidades colegas, que está de putamadre!


domingo, 29 de noviembre de 2009

Curiosidades de "Las noches del BV-80" (IV)

Cuestión: Desde las tripas

El otro día, en el pase en privado de la película "Tierra de Cierzo" del director Jorge Nebra, que trata sobre lo que trata de la música aragonesa, el gran compositor Gabriel Sopeña, todavía, después de 27 años, se quejaba en ella de haber sido su grupo Ferrobós los perdedores del "I Concurso de Rock Ciudad de Zaragoza". Concurso importantísimo por ser el primero [del que bastante culpa tuvo el BV-80] y porque provocó toda la posterior movida musical zaragozana hasta hoy.
Y, claro, los perdedores exactamente no fueron. Inesperadamente ganaron el concurso junto a Doctor Simon. Según se dijo en la época, porque todos los críticos de la ciudad que formaron parte del jurado se plegaron ante la opinión de un famoso plumilla traído de Madrid para tal circunstancia.
Y no me extraña que el bueno de Sopeña, entonces conocido por ciertas hordas y simpatizantes como "el Sopeñazo", tenga todo aquello todavía guardado en las tripas.
Sus comienzos musicales fueron un tanto accidentados. Por unas declaraciones hechas a la revista "El Pollo Urbano", envalentonado, en el juicio correspondiente estuvo a punto de ser empapelado. Esto antes del concurso, 18 añitos.

Ferrobós en el BV-80. 1982

En el concurso, que todo el mundo creyó que debía haber ganado Aborígenes del Cemento, incluidos los organizadores (es histórico que el día en que tocaron en el Rincón de Goya, de 2.000 espectadores que asistieron, 1.500 pagando entrada, el 99% eran seguidores de Aborígenes), el premio consistía en la actuación como teloneros durante el concierto estrella de las fiestas del Pilar, en la plaza de toros.

La estrella fue un americano. El ayuntamiento alquiló un gran equipo y un técnico de sonido en Barcelona, como siempre, como ahora, como si aquí no los hubiese. Cuando le tocó actuar a Ferrobós, aquello no sonó ni hostias, con el consiguiente cabreo de Gabriel, ya bastante quemado por la lluvia de tomates disparados a una desde toda la circunferencia de aquella plaza abarrotada. Se dijo que por las hordas descontroladas del gran evangelizador Paco Cester, osea, de Aborígenes. Se dijo también que fueron los pseudopunkarras enrabietados del Matanegros y el Pajares. Se dijo incluso que para la ocasión, dejando a un lado sus sanas rencillas, se unieron ambas.
Para más inri, el gran equipo alquilado petó, y la estrella tuvo que sonar con el llevado por Ferrobós, en las dos ocasiones manejado por el gran técnico que con la estrella sí que sonó.
Además, la segunda parte del premio, consistente en una interesante cantidad de dinero, tardaron en cobrarla más de un año. También se corrió que el dinero empleado posteriormente en varios conciertos de Aborígenes, había salido de la partida destinada a dicho premio.

Pero todo esto es mucho más divertido y preocupante cuando se lee en mi libro "Las noches del BV-80". Y de gentes que han guardado en sus tripas sus tribulaciones durante 23, 24 ó más años hasta ser entrevistados por nosotros, hay mucho interesante que se podría contar, aunque algunas cosas no se debería, ni se hará.
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