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Blog de información sobre el mítico bar de Zaragoza, fundado por Valtueña, que tuvo su apogeo entre 1981 y 1983.

EL CULPABLE DE LA MOVIDA

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Josemari (Valtueña), 1981

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domingo, 15 de mayo de 2011

SEGUIMOS CON "NOCHES DE BV80"


Estamos en primavera. A "Noches de BV80" siguen saliéndole flores.
Aquí un par de "capullitos de alhelí":

Dionisio Sánchez (director del grupo teatral El Grifo, director de la revista El Pollo Urbano)

Valtueña:
Precisamente estos días me he acordado mucho de tí porque estoy leyendo el libro y me lo estoy pasando pipa. Me falta un poco para terminarlo y cuando lo haga, quiero escribirte algo porque creo que el esfuerzo ha sido bárbaro y realmente el libro está muy bien.
Un abrazo, Salud!
Dionisio


Carlos Martín (director de la compañía de teatro El Temple)

Bueno, Valtu, acabé tu libro.
Hecho de amor y de dolor, como la vida, que espero te sonría.

viernes, 25 de febrero de 2011

Rodolfo Notivol a "Noches de BV80"


Rodolfo me ha enviado este mensaje que quiero compartir.

Querido José Mari:

Felicidades.

Felicidades por la mención honorífica a tu libro NOCHES DE BV80 en los Premios de la Música como mejor libro del año de temática musical, sin duda merecida, y felicidades (aunque sea con retraso) porque hace siete días se cumplieron los treinta años de la apertura del BV80.

Te debía unas líneas sobre el libro desde hace tiempo. Tarde, pero aquí están para lo que dispongas. Tómalas como un regalo de cumpleaños.

“En noviembre, Paco Ibáñez cantó en el teatro Principal “Ya no hay locos”, de León Felipe. Pues sí, aún quedan locos en España. Hace siete años, ya casi ocho, Valtueña decidió cometer una de sus habituales locuras ¿El resultado? Un libro de mil diecinueve páginas sobre la historia de un bar. ¿Un disparate? Lo sería si Valtueña en el libro sólo contara la historia de aquel bar.

A veces, los libros se leen mejor en contacto con otros libros. De hecho, hay quien dice que la literatura tiene mucho de diálogo entre libros. Hace unos días terminé de leer “Anatomía de un instante”, el ensayo de Javier Cercas sobre el 23-F, y su lectura me llevó de nuevo a “Noches de BV80”.

Los dos coinciden en un momento histórico: principios de 1981, pero hacen dos lecturas diferentes del mismo. Cercas lo mira todo a vista de pájaro, desde la altura de la política y la historia. “Noches de BV-80” lo hace a ras de suelo, desde la verdad del arte y de la vida cotidiana. Cercas hace preguntas. En “Noches de BV80”, casi sin querer, como debe ser, se dan algunas respuestas.

Ana Marquesán, Dionisio Sánchez y Félix Zapatero, del grupo de teatro "El Grifo", en el BV80, febrero de 1981

Dice Cercas que el día del golpe y, en general, en toda la transición el miedo nos pudo a todos, que nos quedamos en casa acobardados y no salimos a defender la democracia. Puede haber una parte de verdad en ello. La tarde del 23-F, desde luego, no hubo manifestaciones, ni revueltas. Pero eso no significa que todo se nos diera hecho. No sé lo que habría ocurrido al día siguiente de aquella noche de lunes si los militares se hubieran salido con la suya. Quizás todo se habría ido al traste. Pero siempre he pensado que lo que estaba ocurriendo en la calle, entre la gente, incluso en una ciudad casi siempre invisible como Zaragoza, tenía la fuerza suficiente como para resultar imparable. La necesidad de libertad y las ganas de gozar y de crear no las iba a anular ningún bigotudo con tricornio. Por primera vez en muchos años este país veía la vida como una oportunidad y no como un “valle de lágrimas”. Y eso es precisamente, y no es poco, lo que se muestra en “Noches de BV80”: la voluntad silenciosa, pero obstinada, que empujó toda una época.

Es posible que el libro, como por otra parte casi todos los libros, padezca de sobrepeso, que no le habría venido mal desprenderse de algunas páginas. Pero también es cierto que una parte importante de ese sobrepeso tiene su causa en la generosidad. Entre quienes vivieron aquel momento hubo quien supo ver esa oportunidad de la que antes hablaba y quien no, quien se agarró a ella y a quien le fallaron las fuerzas. Pero mucha gente (desde la música, el teatro, el arte o la propia vida) lo intentó. Gracias a Valtueña, todos ellos, los que llegaron y los que se quedaron en el camino, tuvieron su propio foco de luz y su brillo en aquellas noches zaragozanas y ahora, otra vez, cada uno de ellos tiene su hueco en las páginas de estas “Noches de BV80”. Eso hace del libro un documento más que necesario, imprescindible, y retrata el talante de su autor.

Sí, aún hay locos. Afortunadamente, aún hay locos maravillosos en España.”

Rodolfo Notivol.
25 de febrero de 2011
[Rodolfo Notivol Gascón es escritor y periodista]

miércoles, 24 de marzo de 2010

¡Las manos a los cubatas!

El Grifo en el BV80


En consideración a mi muy estimado Dionisio Sánchez y a su artículo de ayuda a "Noches de BV80" en el Heraldo de Aragón, que abajo se publica, hoy voy a soltar otra pildorita que, como él era el Jefe, habla de Grifos, del transgresor grupo de teatro El Grifo. Por supuesto, muy "descafeinada" para lo que ese grupo merece, pero es que lo bueno habrá que leerlo en negro sobre blanco, y no en amarillo sobre negro, como ahora es el caso.

Miércoles, 25 de febrero de 1981

[...]

Han vuelto a representar el numerito de la pistola, pero llevando la parodia hasta el esperpento. Ha sido una guasa. Cuando en la oscuridad se han oído disparos, la gente ya no temblaba, el único ruido era el de alguna risita impaciente por ver al guardia pegar tiros, esperando sentir el pánico que les han contado se vivió anoche. Pero al salir, ¡vaya cachondeo! (aunque nadie imaginaba el que después les tocaría sufrir). A la vez que disparaba su pistola, gritaba: “¡Todo el mundo quieto!… ¡Las manos a los cubatas!… ¡Que no se pire nadie sin pagar!…”. Hoy el público tampoco estaba preparado para tal sorpresa. No sabían si reír o llorar. Han decidido reírse y, al ser conscientes de que el golpe es agua pasada, con ganas.

El que avisa no es traidor. Metidos en la representación de Los Sitios de Zaragoza, muchos no se acordaban o no han tenido en cuenta la advertencia de Félix Zapatero y han dejado sus vasos sueltos encima de las mesas. Al comenzar el tiroteo de corchos “trazadores”, los aragoneses han demostrado mejor puntería (quizá porque los franceses estaban muy pegados a las mesas protegiéndose), desde el escenario se han cargado media docena de vasos casi llenos, sin pensar que, por la trayectoria del corcho, el líquido desalojado iba a caer directamente sobre las piernas de sus admiradores. Mientras la mayoría del respetable se escojonaba de risa, a los bañados no les ha hecho ninguna gracia y se han encarado con el Jefe; lo querían hostiar, sin saber con quién se enfrentaban.

Dionisio es impenetrable. En todos estos días no he visto a nadie capaz de destruir sus defensas, y no será por no intentarlo, se lo merecía. A pie de barra, con un vaso en la mano, parece una serpiente de cascabel, capaz de hipnotizar a cualquiera con sus “melodías de confusión”, pero en el escenario es el mismo dios retratado en el antiguo testamento: terrible y vengador, al arengar (sin perder nunca esa sonrisa de judío leví que sabe que le están comprando gato por liebre) con pláticas desconcertantes, a los que convierte en sus huestes (su público), para hacer sentirse avergonzado al que no ha sido capaz de reírle las gracias.

Mientras José Luis (el camarero más curtido en broncas) recogía los líquidos y barría cristales del suelo, yo me apresuraba bandeja en mano a reponer la bebida y ofrecer disculpas de la dirección, en persona. Al final han acabado adorándolo públicamente, no les quedaba otro remedio. Ahora están con él en la barra, ya totalmente hechizados y, por fin, pagándole unos cubatas.

Oigo un ruido de asustar. No sé qué ocurre en la escalera. Los músicos suben instrumentos para empezar a tocar. Al acercarme, Mariano se duele de un pie; le ha caído un amplificador encima.
—¿Qué pasa?
—¡Joder, tío! Que estos gachos han roto un trozo de peldaño y casi me mato.
Mayayo confiesa: Le ha quitado el puesto de efectos especiales a la Rocky y, para echarle autenticidad al tiroteo, les ha dado a los martinetes con tal fuerza que al martillo no le ha quedado más remedio que partir el canto.
—¡Joder, entre los corchos y las explosiones me vais a destrozar el local!
[...]



Por cierto, la presentación del libro será el día 12 de Mayo a las 19:00h en el Centro de Historia de Zaragoza.

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