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Blog de información sobre el mítico bar de Zaragoza, fundado por Valtueña, que tuvo su apogeo entre 1981 y 1983.

EL CULPABLE DE LA MOVIDA

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viernes, 1 de junio de 2012

DERECHO A FUMAR


Artículo de Valtueña publicado en Heraldo de Aragón, jueves 31 de mayo de 2012, en Cartas al director (pág. 23).

Aquí os ofrecemos el texto original completo.

DERECHO A FUMAR

[En Heraldo aparece como: Los humos del tabaco. Tenemos derecho]


Prohíben fumar en los bares. Millones de personas protestan por lo bajini pero pocos nos echamos a la calle. Los mandamases han ganado. Era un experimento. Conociendo ya el grado de adoctrinamiento al que nos han llevado, se veían capacitados para endilgarnos todos sus “errores” por los que nos machacan.
En la carta “Que no permitan fumar” publicada en Heraldo de Aragón 26 de mayo, algo tan indemostrable como que 1.000 camareros morían al año por el tabaco, según dice su autor, no parece nada siendo España un país de camareros. 300.000 están a punto de “morir” de hambre, y más de un millón de asco, a raíz de la Ley Antifumadores. También nos llama drogodependientes a los fumadores. De acuerdo, pero fumo a gusto desde los 10 años, tengo 57 y subo montañas. Los gobiernos siempre han necesitado ese 80% que aporto del tabaco que ellos me venden a los servicios sociales. Y, entre otras lindezas, apunta que “la sanidad española no debería financiar el gasto anual que nos suponen las enfermedades generadas por el consumo de tabaco”. ¿Y las que generan todo lo que no sea quedarse en la burbuja? Y, en todo caso, ¿tampoco a los que lo dejaron hace un mes, o un año, 3, 5 ó 20? Yo sigo aportando a la hacienda pública seguro que mucho más que él. Deseo que este señor no necesite nunca que mi dinero le sufrague una larga estancia en la cama de un hospital público.
¿A dónde nos están llevando en esta sociedad? Este tipo de opiniones denotan que entramos de lleno en una fascistización de la moral.
Nos gusta fumar en el bar. Tenemos derecho. Y al que le disguste que no se arrime. Por favor, que algún periodista con sentido común y espacio en este periódico conteste esa carta como merece. A mí no me dan suficientes líneas.

Valtueña (José Mª Blasco)
María de Huerva (Zaragoza)

jueves, 23 de febrero de 2012

FUMANDO ESPERO

Artículo de Valtueña publicado en Heraldo de Aragón, 19-2-12. También publicado en el Periódico de Aragón, 21-1-12.

FUMANDO ESPERO

La Ley Antifumadores hace aguas. La publicidad oficial nos decía que 600.000 fumadores lo habían dejado. Unos, se suponía que por haber conseguido hacerles sentirse asesinos. Otros, que por cabreo. Tanto apretarnos las arandelas y desajustar los aranceles, no han dejado ni resquicio para disfrutar con buen entendimiento de eso con lo que tanto aportamos.

Ahora, estudios no amañados confirman que los fumadores han aumentado un 5%. Y claro que recaudan menos: como en casi todo, por la economía, nos hacen regresar a la posguerra y el consumo de tabaco de liar y el de contrabando crece como la espuma. ¿Será que el placer de fumar se acentúa al poder hacerlo ya, en plan ley seca, donde está recién prohibido por imperativo legal, que no por insalubridad demostrada?

El 8 de marzo de 2011 el bar restaurante Kresala II, primer insumiso de Zaragoza a esta ley, es cerrado por Sanidad y lo publican todos los medios. Pero no, que a las pocas horas vuelve a ser abierto por orden judicial. A 21 de enero de 2012 el juez dicta sentencia en contra de Sanidad y dice: “No se ha justificado el peligro inminente y grave para la salud pública producido, requisito que se exige para acordar la medida de cierre”.

Se siguen cerrando más y más bares, pero no por incumplir la ley, sino a causa de la ley. ¡Cuántos puestos de trabajo e inversiones perdidos! Carnaza para banqueros. Llega Eurovegas, al igual que Gran Scala seguramente otra quimera, pero una de las condiciones que ponen para poder invertir es que se pueda fumar en todas sus instalaciones.

Preclaras mentes del gobierno ¿a qué esperan? Hace frío, las pulmonías y la gripe entre los que todavía acuden a bares para tener que disfrutar en la calle van que vuelan. ¿Quizá a que pasen las Andaluzas?

Valtueña
16-2-12

miércoles, 25 de enero de 2012

INSUMISIÓN HOSTELERA A LA GRIEGA

Artículo de Valtueña publicado en el Periódico de Aragón, 24-1-12. También publicado en Heraldo de Aragón, 25-1-12.

A continuación, texto original íntegro:

INSUMISIÓN HOSTELERA A LA GRIEGA

Felipe II con su Armada Invencible y las carboneras de vegetal se encargaron de que ni una sola ardilla pudiera cruzar España de árbol en árbol. Pero se adaptaron, hasta el punto de seguir haciéndolo pisando suelo.
¿Por qué mirarnos sólo en la pérfida Albión?
Esta España, antes diferente -y en la diferencia está la riqueza, obviando bares de no fumadores, que los había aunque vacíos-, también se podía cruzar de cachondeo en cachondeo, si procedía, sin dejar de fumar. Hasta que, por medio de la adoctrinadora y engañosa publicidad, impuesta seguramente por las farmacéuticas al gobierno para cubrir pérdidas, de repente, mediante la Ley Antifumadores, resultó imposible.
Ahora, gracias a los que somos como aquellas ardillas: juguetonas, engatusadoras, escurridizas si las circunstancias lo aconsejan, y provocadoras lanzando guantes de ida y vuelta atados a una goma, en cada pueblo, en cada barrio, día a día, se permite fumar en más bares, pubs, restaurantes y bingos a puerta abierta. Pero lo importante es, no que los que se han sentido estafados al confiscárseles por decreto un tercio de posibilidad de negocio, con la que está cayendo, dejen estar a gusto a sus mejores clientes para que consuman, eso o cerrar, sino que, como cuando la “ley seca”, de boca en boca, llega noticia tras noticia de locales de nueva apertura que ya inauguran con dicha perspectiva. En ellos se respira ambiente, si no ¿para qué abrir? La solución no son los clubes de fumadores. La solución siempre ha sido los de que no, utilícenlos.
¿Cómo se puede disfrutar de una cava de jazz, de un tablado flamenco o de un concierto de rock sin su intrínseco ambiente, en un local aséptico? ¿De qué estoy hablando? ¿De una incipiente insumisión general a la griega (los ceniceros a las mesas) que, al no ser publicitada, para no crear más pobreza, el gobierno hace la vista gorda? Cuando las leyes son injustas, el pueblo, perjudicado, se ve con derecho a iniciarla.

Valtueña
20-1-12

Aquí el artículo publicado en el Periódico de Aragón.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

VOTOS QUE ZARANDEA EL HUMO

Artículo publicado en EL PERIÓDICO DE ARAGÓN - 29/11/2011
Sección Lectores-Opinión

ELECCIONES
Votos que zarandea el humo
José M. Blasco, María de Huerva (Zaragoza)

Al señor Rajoy:

Tanto análisis, tanto análisis... La cosa es más sencilla. Ya lo vaticiné en un artículo escrito en mayo y en otro de noviembre. Cientos de miles de consumidores de ese tabaco con cuyos impuestos el Estado paga la sanidad de todos los españoles, cabreados con esta ley antifumadores, y miles y miles de hosteleros arruinados o a puntito de estarlo por ella, han desviado su voto a quienes les han dado un mínimo de esperanza de que, tras las elecciones, iban a dejarla como anteriormente estaba.

Y estaba bien. El que no quiera tragar humos que no vaya a bares de fumadores o, mejor, que se aísle en casa.

Antes se podía elegir y todos elegían los de fumadores. Ahora no se puede elegir pero, si se conoce alguno, casi todos siguen prefiriéndolos. Los que había de no fumadores con la anterior ley, tuvieron que cambiar por abandono.

Aunque, como ya han conseguido dividirnos, unos a la puta calle y otros adentro, no pasará nada porque unos vayamos a un sitio y otros a otro. Para cultivar las amistades siempre nos quedará facebook.

En el caso de los trabajadores de hostelería, la mayoría fumadores, ¿no tragan muchos más y peores humos cualquier mecánico en su taller o en las ITV? Cuestión de buenas extracciones sin más.

Sr. Rajoy, puedo permitirme exigirle que cambie ya esa ley. Soy uno de esos cientos de miles de ciudadanos que, o bien le han dado el voto a usted para ello, o se lo han quitado al PSOE, traspasándolo a los que han prometido luchar para intentar devolvernos, entre otras, la libertad de seguir fumando por elección, como personas y no como apestados.

Cambiar esa ley es la forma más barata que tienen para empezar a levantar la economía.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Apuntillados por la ley antifumadores


Artículo publicado por Heraldo de Aragón | Martes 8 de noviembre de 2011 en la sección CARTAS.

Apuntillados por la ley antifumadores

Se cierra La Mar, uno de los templos de la restauración aragonesa. Atrás lo hizo el archiconocido Estación del Silencio. Dos de los más de 60.000 locales hosteleros cerrados en España desde la cuartelera, por cojones, Ley Antifumadores, que no Antitabaco.

Y es que, en el caso de La Mar, ¿cómo se puede pagar (teniendo en cuenta que según los hosteleros los que más gastan son fumadores) yendo de normal, entre 60 y 200 Euros por persona en una lifara y, por no creerte delicuente, tener que salir a fumar a la calle pasando a sentirte [como] un apestado. Por supuesto, los que gastan de cien para arriba gustan de fumar habanos, cuyo humo nunca será peor que el de un chuletón a la piedra o el de una moto o autobús a escape libre parados en un semáforo. ¡Qué ridículo! ¿no? Fumarse un cigarro en la puerta, entre trago y trago en el interior o después de una buena comida, es, como dice Lecroix, igual que comerse en la mesa una exquisita salsa a cuchara y degustar en la calle su correspondiente pan a palo seco.

Este mes hay 210.000 nuevos parados, la mitad de hostelería y gremios que ésta mueve a su alrededor. ¿En qué nube están los políticos? ¿Piensan que somos tontos? Sólo tres países de Europa son tan restrictivos como España. Grecia también ha echado marcha atrás con su ley. ¿A quién votamos los fumadores, escarnecidos económica y socialmente, si la economía ya está en manos de los mercados y sólo un partido aprovecha la coyuntura queriendo cambiar la ley?

¡Ah!, y queridos fumadores míos ya adoctrinados: Recordad que siempre se ha estado bien en bares con buenas extracciones. No hace falta montárselo en la calle para entablar relaciones, mientras otros se lo pasan pipa en su interior, en concordia con no fumadores, como toda la vida, riendo, hablando, fumando y bailando. Ya me diréis cuando en la puta calle haga cero grados con cierzo, o cuatro bajo cero con niebla. Moveros ya, que a los no fumadores les gustaban los garitos con marcha. Y ahora, algunos todavía pueden encontrar alguno. “Ya tenía ganas de beber acompañado” es la frase que más he oído, tras salir la ley, a no fumadores en garitos de fumadores.

Firmado: Valtueña (José Mª Blasco)
María de Huerva (Zaragoza)
7 de Noviembre de 2011

* (en verde las palabras que Heraldo ha omitido y que aparecían en el original enviado)

Y, si no, mirad, mirad cómo se estaba a 2 bajo cero en la calle al tercer día de salir la ley. Y eso que había estufas.

lunes, 3 de octubre de 2011

"YO PECADOR"

Estreno en la red del corto "YO PECADOR".
Échale un vistazo y podrás hablar tú también de él.
POR LA CUENTA QUE NOS TRAE, A DIFUNDIR SE HA DICHO.

sábado, 23 de julio de 2011

YO PECADOR


FOTOS DEL RODAJE DEL NUEVO CORTO DE VALTUEÑA "YO PECADOR".
Se trata de un corto para crear polémica. Y la provocará.
Avisaremos de la fecha del estreno.
Desde aquí damos las gracias a todas las personas que han colaborado en su realización, por su interés y buen rollo: Miren, Julio, Sue, Raúl, Marta, Cristina, Paco, Sonia, Octavio, Juan Luis, El Jota, Manuel, Pajares, Inchusta, Marisa, Rafa, Beatriz, Don José, Fernando, Esperanza, y Lucio.
[Fotos: Marisa Lanca]



















domingo, 29 de mayo de 2011

MANIPULACIÓN POLÍTICA ANTIFUMADORES


1.500.000 votantes del PSOE cabreados han dado su voto a otros partidos, al voto en blanco o al nulo. ¿Alguien del gobierno ha hecho cálculos sobre cuántos de estos cabreados serán fumadores u hosteleros?

A las personas nos duele más perder libertades, y más si son por derechos adquiridos durante siglos que, por la coyuntura, tener que comernos un bocata en vez de chuletón.

En la manifestación de hosteleros del día 9 de mayo en Madrid, en contra de esta Ley Antitabaco, desfilaron desde la Cibeles a Puerta del Sol de 6.000 a 8.000 empresarios de toda España al grito de: “Ahora votamos nosotros”. Yo lo vi en persona.

La prensa dijo que éramos 1.000 (yo estuve allí sin tener bar). También que sólo de Huesca ya había 200. ¿Eso no son casi todos los bares que hay allí?

El gobierno predica que en 4 meses de esa ley antifumadores y antihostelería (que no antitabaco) se han hecho 40.000 contratos en el gremio, pero no dice que todos en hoteles por la situación africana, ni que a la vez se despidió a 53.000 camareros y se cerraron cientos de bares, y lo que te rondaré.

Sanidad encarga encuestas en centros de salud (como si no tuviesen suficiente faena) y pregunta a los enfermos si les gustaría volver a fumar en los bares. Y, claro, el 50% de esos enfermos contesta que no. ¿Qué van a decirle a su médico mientras le tosen encima?

Aun así, el otro 50% seríamos 8.000.000 de personas a los que nos obligan a fumar en la calle. ¿Por qué no hacen la encuesta en invierno en la puerta de los bares?

Sanidad analiza también a los hosteleros y dice que en Aragón el 99% respeta la ley. A la fuerza ahorcan. Entonces, si resulta que hay 300 locales (no sabía que eran tantos) que se arriesgan y permiten fumar, será porque les dolía más el cinturón que ya les ahorcaba (por cierto, sitios en los que fumadores y no, convivimos pacíficamente con mucha alegría).

¿Por qué, en vez de escudriñar, no encuestan también a los hosteleros, en particular a locales de noche o a bares que no disponen de terraza en verano?

En contra de esta ley, en abril ya había recogidas 1.100.000 firmas, que el gobierno no quiere admitir.

No es cierto que esta ley venga impuesta por una disposición europea. Menos en cuatro países, incluido España, en los 21 restantes se fuma en la hostelería. También en el Parlamento Europeo.

¿Dónde están los periodistas? ¿Ya no se analizan ni contrastan las informaciones?

Señores políticos, rectificar es de sabios. Pueden desactivar los cabreos y activar la economía. Demostrado que, los mejores clientes de hostelería éramos los fumadores.

VALTUEÑA

NOTA: El amigo Rafa Angulo nos comunica desde Dinamarca que estuvo ayer de garitos ¡y se podía fumar!

jueves, 21 de abril de 2011

Leyes penosas traen proposiciones indecorosas

Me traslado hasta uno de mis queridos antiguos garitos de marcha, por saludar personalmente a un amigo. En la calle, con un hombro apoyado en la jamba de la puerta, fuma una persona a solas. Al acercarme, veo que es Fulanito, viejo conocido, muy buen tío. Amigables, contentos de volver a vernos, cruzamos cuatro palabras y entro.
El local, practicamente está vacío. El ambiente, impoluto. Huele que apesta a algo que recuerda a las colonias para bebé, ¿será por tapar olores anteriormente difíciles de percibir? Me dicen que huele a la ausencia de humo, y pienso que más bien es a las ausencias en general, a todas las ausencias que desde el día 2 de enero han sido.
¿Mantendrán la esperanza de que aún pueda llegar algún no fumador? ¿Quizá otro, o varios fumadores tolerantes con esta ley antiellosmismos, antinosotros?
¿O puede que aquel "amigo" antifumadores recalcitrante, a tomarse su refresquito? ¡Qué bien lo pasábamos! ¡Viva el cachondeo! No se creía que, en cuanto pusiesen la ley, tendría que beber solo y con mono de humo pasivo, seguro que incluso buscar otro lugar. Los garitos de marcha dejan de tenerla si se la cortan. Cuánto nos reíamos. Ahora ya no. No nos vemos. Al entrar en vigor la ley, desechó nuestra saludable relación.

Pido un chupito de trago a mi amigo. Me lo beberé en tres o cuatro: el tiempo justo para cultivar y no perder la amistad del todo, como se ha perdido nuestra buena y dilatada complicidad de barra y algo más. Hablamos. Entra Fulanito. Se nos acerca y me dice: ¡Qué raro eres, Valtueña! No sabes cómo se te echa en falta.
Hablamos. Tras el cuarto trago, con el vaso de chupito vacío y la mano en el bolsillo dispuesta a pagar, me vuelve a decir: ¡Qué raro eres, Valtueña!
¿Me está llamando intolerante por no pisar los garitos en los que no me dejan ser yo... por defender mi libertad...?
Saca un cigarrillo. Lo mantiene en una mano con los codos apoyados en la barra, mirándome, mientras con la otra, provocativo, a punto está de hacer girar la ruleta de su encendedor. Le pregunto: ¿Lo vas a encender? Contesta mirando el cigarro: ¡Qué raro eres, Valtueña!
Mi amigo, su amigo, nos mira preocupado desde el interior de la barra, y le digo: Tranquilo. No tienes antifumadores. Nadie se dará por molestado. Llama a la policía y te quedas como dios. Total... no vendrán... Y si sí, ni se molestarán por ver cómo se consume lo que se ha consumido abiertamente toda la vida y se vende aquí misjmo. Que la policía no es tonta. A no ser que, de casualidad..., que alguno habrá, nos toque algún antifumadores. En todo caso merecería la pena arriesgarse a pagar treinta euros sólo por mancillar este santuario.
Fulanito, tras escuchar: "Venga, Valtueña, no empieces a revolucionar", y ante la mirada fulminante de nuestro amigo, esconde el cigarro en la palma de la mano, mientras me dice: Oye, ¿no te saldrás a echar un cigarro conmigo?
[Una indecorosa proposición. Sin pretenderlo, está ofendiendo mi dignidad como persona. Nunca jamás había oído semejante cosa de alguien en sus cabales. Esto me retrotrae a cuando mi amiguito y yo, con cinco o seis años, nos íbamos a la acequia de atrás de casa para echar un cigarro a escondidas de nuestros padres.
¡Qué pena, tener que verse obligado a quedar con alguien para pasar un momento agradable con lo que nos vende el gran padrastro, escondiéndonos, en la puta calle, de nuestro papá Estado!
¡Qué pena dan los solitarios que fuman solos en la puerta!
¡¿Qué pena de ley es ésta?, que obliga a emborracharse al solitario, para que el amigo no deba abandonar su trabajo si lo despiden por falta de clientela, aunque entre chupito y chupito tenga que seguir en la puerta, sin su amigo!]
Mi contestación, claro, es: Perdona, Fulanito. Cuando cambiemos esta ley nos lo fumaremos aquí dentro tan a gusto como siempre (él se queja como casi todos, pero, como casi todos no ha movido un solo dedo por intentar cambiarla). Ahora ya, necesito otros aires, aires en los que mi espíritu pueda respirar.
Paga mi chupito y salimos a la puerta. Nos despedimos y enciende su cigarro. No me ha vuelto a llamar raro.

Llego a uno de mis nuevos garitos. Es pronto. Todavía no hay marcha. Hay... partido. Sus dieciséis mesas y sus quince metros de barra se ven a rebosar. Chicos, chicas, gente joven sin más, papis, mamis con niños, gente mayor sin más y solitarios acompañados, nos vemos contentos y felices compartiendo un espacio de libertad. Las copas vuelan alborotadas. Las puertas, que permanecen abiertas de par en par, facilitan el trasiego de la gente y el de los aires espirituosos.
Y me pregunto ¿cuántos fumarán realmente de las ciento cincuenta personas que habrá aquí? Porque, salvando a los niños, sólo dos tercios de ellas tienen un cigarro encendido.
Me preocupan esos tres tíos con pinta de secretas que hay en la barra a mi lado. No nos vayan a joder el chiringuito. Pero bah, nada, pura psicosis. El que se acaba de encender ahora el pitillo es que no fumará tanto como yo.
Pasan las horas y los otros dos permanecen sin fumar. Sin embargo, cuando me voy, me alegra que parezcan continuar llevándose bien.

miércoles, 30 de marzo de 2011

ESTAFA RETROACTIVA EN LA LEY ANTITABACO


Columna publicada en El Periódico de Aragón
. Miércoles 30 de Marzo de 2011

Cartas al director
LEY ANTITABACO.- "Estafa retroactiva"
José M. Blasco Valtueña. María de Huerva (Zaragoza)


Los propietarios de locales de ocio que se inauguren con esta ley antifumadores saben a qué se atienen. Los que abrieron en su día, los que invirtieron un gran capital de sus bolsillos para crear trabajo y, por lo tanto, riqueza, o sea, beneficios, porque esos locales reunían una serie de condiciones de negocio, deberían sentirse estafados por el gobierno.
Esas grandes inversiones en unos negocios cuyas directrices estaban claras no rentan ni se amortizan con ese cafelito, ese poleo menta o incluso ese gintonic que se toman un día a la semana la mayoría de esos no fumadores, que ahora se encuentran como en el cielo en lugares que no les pueden pertenecer ni siquiera espiritualmente, porque no los mantienen. Y encima se comerán gratis esos platitos de kikos previstos para contentar a los sufridores.
El hostelero, el empresario tiene derecho a elegir a qué tipo de clientela está dirigido su negocio, ya que en su momento por ello pagó su tipo de local, su situación, su decorado, sus determinados permisos y sus impuestos, que además crecen cada año. Con esta ley le han estafado retroactivamente, es una expropiación de derecho de negocio.

Es cierto que lo no legal, eso de lo que no saca provecho el gobierno, es ilegal venderlo y consumirlo en los locales de ocio. España es el país donde más cocaína se consume de toda Europa. Y no se consume en la calle. El tabaco sí es legal, es un producto para el ocio y se vende en locales de ocio.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=658969

jueves, 17 de marzo de 2011

UNA DE BAR, POLICÍAS Y FUMADORES

Me dirijo a tomarme una copa a uno de los garitos que conozco y me conocen en Zaragoza. Son las nueve de la noche. Me sorprende encontrar fumando en la calle al dueño con cinco de sus clientes.
-¿Qué pasa? -pregunto.
-Hay moros en la costa -escucho.
Me sonrío y paso para adentro.
Tres jóvenes varones y sus tres cañas es lo único que veo en la barra. Visten informales. Van pertrechados de bolsos con correa de diferentes tamaños. Del más pequeño asoma un boli. Peligro.
Al fondo, en una mesa, toman café otras tres personas. Todos los de siempre, si realmente hay pescado,lo han debido de oler y se han ido para casa. Nadie fuma.
Entra el dueño y me pregunta:
-¿Media copa?
Es su forma de decirme que está acojonado, que sabe que no aguantaré en tales condiciones ni diez minutos. Ya comentaron que gente que jamás ha pisado su garito le querían denunciar.
Pido mi whisky entero, mi periódico, en cuanto lo ojee tengo que escribir.
Estoy en mi casa. Me siento con derecho a que mi cabreo crezca por momentos.

Me informan de que les han soplado que esos tres desconocidos pueden ser policías o inspectores de sanidad.
-Eso es fácil de saberlo -respondo.
Si me descubro con descaro, podrían resultar antifumadores recalcitrantes y siempre será peor que un policía o un inspector. Lo sopeso. No quiero joder más al dueño, que ya sufre tanto como yo.

Saco mi tabaco y mi mechero y los coloco sobre el mostrador para que lo vean. Les haré rápidamente un escaner psicológico. Se me ocurre una idea: les pido un cigarrito y veo de qué van; si no usan, siempre puedo trapichear con ellos para saber si son permisivos o no. Pero ya no. Soy consciente de que han visto mi tabaco.
Ojeo deprisa el periódico, la impaciencia por saber de verdad no me deja terminar mi análisis. Pregunto al dueño:
-Esos de dentro ¿qué?
-Son de confianza -contesta.
Imagen: Marisa Lanca

Cojo de la barra mi whisky, mi móvil, mi libreta y mi boli, e informo al dueño y a mis colegas, que ya se han refugiado en el bar por la lluvia, de que voy para adentro a escribir. Me miran con cara de sorpresa preguntándose ¿éste qué va a hacer? ¡a ver si nos deja sin casa!
Me siento en una silla a dos mesas de distancia de los tres cafeteros, por si acaso, no molestar. De todas formas ya saben dónde están. Saco mis cigarros y enciendo uno, la libreta y escribo; la mitad de mi mente está sobre ella y la otra controlando a los tres de la barra. Mis vecinos ni se inmutan, tampoco me imitan.
Llega el dueño, que se lo imaginaba, y el cenicero que trae me lo pone en la mesa. Le digo que se lo lleve, que él no sabe que estoy fumando, que, si es lo que teme, yo respondo. En todo caso, siempre les podría asegurar que llego de pasar unos meses en Alemania, que es la costumbre y no sabía que aquí lo habían prohibido. Y, si se pusieran muy tontos, pagar yo los 30 euros de multa.
Ya vienen. Uno de los tres moros de costa, el que más me miraba, se despega del grupo y se pasea delante de mí. Es cuando doy la mejor calada, para confirmar. Se dirige al servicio.
Sale de pichar, me vuelve a ver fumar, se acerca a los compañeros. ¿Necesitará ayuda?
Recogen sus talabartes y se van.
Recupero mi sitio en la barra. Me dicen que sí eran policías. Que comentaban sobre sus pistolas. No me había equivocado mucho, hablaba de talabartes por sus bolígrafos, que temía más que a espadas, y resulta que portaban pistolas.
Bueno, por eso se han ido, en cuanto han visto que no soy de los que se meten rayas.
¡Qué olfato! Enseguida ha empezado a llenarse el garito.

Valtueña, marzo 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

Hora y media de gloria

9 de la noche, 25 de enero, 2011

Entra un señor a un bar de barrio. El dueño, desde dentro de la barra, pone cara de alegría al verlo; los tres clientes que se apoyan en ella, de sorpresa. No lo han visto por el bar desde que el día 2 de enero empezara a cumplirse la ley antifumadores en España.

Se acerca al mostrador y le pide una información al dueño, que no viene a cuento. El recién llegado echa un vistazo rápido a su alrededor mientras recuerda aquellas veladas preñadas de creatividad comunitaria, fuese compartida o en solitario, que añora ya no sabe si volverán.
Las mesas que hay en el fondo están todas vacías. Además, es seguro que piensa que ha estado toda la vida gastando una buena parte de su dinero en bares y restaurantes por ser unos de los sitios donde más a gusto se encontraba. Ahora ya ¿para qué?
Aunque no se sintiera muy mal recibido en ellos, que dependería de si los ocupaban uno o cuatro antifumadores recalcitrantes, ya no estaría a gusto.
Si fuma, bebe y habla. Si habla, bebe y fuma. Si ha de pasar sin fumar, también puede hacerlo de beber, y entonces, de puro cabreo, por la imposición, ni hablaría.
El dueño, que sabe de su disgusto y de su lucha abierta contra la confinación de los fumadores en la puta calle, le pregunta con sonrisa cameladora:
-¿Una copita, señor?
El señor responde:
-¿Ya se puede fumar en este bar? Y si fumara ¿qué pasaría? ¿alguien de aquí me iba a denunciar?
A lo que el dueño contesta:
-Mire, yo ahora me sentaré en una mesa del fondo a echarme un cigarro porque ya ve cómo llevo la garganta, hecha polvo. Y no es de fumar precisamente, sino de hacerlo en la calle. Así que, si quiere, usted mismo.
Los tres de la barra miran estupefactos, y no sabe si son de los buenos o de los malos.
El señor le advierte:
-Si llamas a la policía no me importaría echarme un cigarro, así te curas en salud. Aunque si no tuvieses teléfono, nadie te podría echar en cara el no haberla llamado.
-Es verdad. Yo no tengo por qué tener un aparato de esos -dice el dueño.
Pero no la llama y sí que tiene teléfono.
El señor dice algo que sólo el dueño escucha. Decide pedir media copa, seguro que en pago a la información que ha venido a buscar.
El dueño comienza a ponerle una entera y el señor lo frena. Lo de que "se va ya para casa" parece una excusa por pedir tan poco, pero será verdad. ¿Qué va a hacer en la puerta a 2º bajo cero? Sin embargo dice que se lo tomará afuera, intercalando aire puro con caladas de cigarro. Y coge dirección hacia la calle.
Antes de pisarla, a través del cristal de la puerta, ven llegar a otro viejo cliente con un pitillo encendido. El señor, de repente, se encuentra con la mano del dueño sobre su hombro frenándolo, que ha salido de la barra corriendo. Abre él mismo la puerta y le dice al que llega que no tire el pitillo, que pase.
El recién llegado, con un pie ya adentro y la pava en la mano, la mira y nos mira como si estuviese cometiendo el mayor pecado.
El dueño cierra con llave por dentro. Exclama:
-¡No se ha jodido...! ¡Vamos a fumar, que ésta es mi casa, ya no es un lugar público, está cerrado, así que entrará quien yo quiera!

Nos refugiamos arrimados a la barra cerca de la puerta, saca ceniceros y un paquete de tabaco para invitar mientras dice:
-Éste es el cigarro que mejor me va a sentar en todo lo que va de mes.
Comienza la alegría. Los que no se sabía si eran buenos o malos se unen a los otros tres, sacan tabaco y todos, jocosos, empiezan a despotricar aportando datos y más datos en contra de esa ley que, por absurda, resulta castrante.
Van apareciendo uno y otro y otro de los habituales. Sólo tres de ellos, los tres fumadores, a los tres se les da paso. Conforme entran, después de alucinar, sacan su tabaco y se unen a la juerga.
Se asoma a la cristalera, con no se sabe qué intención, un señor mayor de pelo cano. El dueño pone cara de preocupado, será por la pinta de exfumador, pero manda que le abran. El canoso se asoma, se le ve olfatear esperando que no sea un sabueso, pero se siente invitado al escuchar de detrás de la barra:
-Pase, pase si quiere. Es que estamos fumando.
Entra sin saludar a nadie, recorre el local de una punta a la otra y, sin pararse, de la otra a la primera, y se va como ha llegado. Se supone que no ha encontrado a quien buscase.
Nadie le da importancia, hay demasiada alegría entre los contertulios, están en la gloria.
El señor que ha provocado a la revuelta se pide otra copa, esta vez entera, para celebrar. Seguro que también, como al dueño, además de los pitillos que lleva consumidos en media hora, es la que mejor le sienta en todo un mes.
Se le abre la puerta a otro señor. Entra, saluda, se sienta él solo al final de la barra, saca su tabaco de liar como si nada, se pide una caña, se fuma un cigarrito, paga y se va.
A los dos minutos vuelve a llamar, se le da paso, se acerca a la barra y pide disculpas al dueño por haberse fumado un cigarro sin darse cuenta de que lo estaba haciendo en un bar. Que no se ha percatado de ello hasta la última calada y, una vez en la calle, ha decidido regresar a dar la cara. El personal ríe invitándole a fumarse otro. Es cuando se hace consciente de que huele a libertad, de que no ha sido consciente de haber recuperado su libertad por unos minutos. Y, mirando al techo antes que al dueño, mientras coge un cigarro de cajetilla, se pregunta y pregunta sin hablar, por cuánto tiempo podrá mantener esa sensación... y pide otra caña. De respuesta, recibe una sonrisa.
El que venía sólo a preguntar, da el último sorbo a su copa y pide la cuenta. Satisfecho, dice que tenía dos, y paga dos.
Pocas veces en sus vidas han sentido tanta satisfacción. Se saben transgresores, quizá iniciadores de una pequeña revolución. ¿Quién no llamaría felicidad a esa sensación? Un día para no olvidar jamás. Una rebelión a cara descubierta: los cristales transparentes evitan la clandestinidad.
Esto no es una fantasía. Yo, Valtueña, estoy aquí.
En uno, es posible que de los muchos innombrables bares de Zaragoza, he encontrado mi sitio.
No sé, igual es porque hacía mucho que no iba de bares.

viernes, 21 de enero de 2011

Sabias reflexiones de un no fumador inconcienciable

Heraldo de Aragón, 21-1-2011
Columna DÍA A DÍA
Juan Luis Saldaña

No concienciado

CONCIENCIAR y sensibilizar. Siempre aparece alguien con ese objetivo.
Nos sobra concienciación y nos falta conciencia. Nos sobra sensibilización y nos falta sensibilidad.
La sensibilización y la concienciación terminan siendo una forma de propaganda vendida con buenas palabras. Las dos buscan un cambio de hábitos en la sociedad y la imposición paulatina de una costumbre. Son, a fin de cuentas, campañas de información encubiertas. Algunas están llenas de inocencia y otras rebosan intención.
La sensibilidad y la conciencia ayudan a dirigir la propia conducta hacia un fin elegido libremente. La sensibilización y la concienciación te llevan al ritmo de la moda porque son términos relativos y manejables.
Sirvan como ejemplo los últimos coletazos antitabaco.
La sensibilidad ayudaba a no fumar cuando se molestaba. La sensibilización, en cambio, impone no fumar en determinados ámbitos.
La buena conciencia, acompañada del sentido común, sugiere preguntar a los demás si les molesta el tabaco. La concienciación prohíbe y, además, en este caso, invita a delatar con una frialdad asombrosa.
Otra vez, la guerra de las palabras, el arma del lenguaje.
Mientras tanto, yo ya he decidido que nunca estaré concienciado ni sensibilizado y que huiré de concienciadores y de sensibilizadores como de la peste, por si acaso.
Empiezo a sentirme extraño en una sociedad autómata capaz de dar bandazos en sus hábitos y costumbres a golpe de ley. Me da miedo escuchar en conversaciones argumentos que planeó un legislador más o menos iluminado y que calan en el rebaño de borregos como dogmas irrebatibles.
Esta columna no pretende hablar de tabaco, pero a mí, que soy algo deportista y poco amigo de ataduras físicas, me están entrando unas ganas enormes de empezar a fumar.

domingo, 16 de enero de 2011

Aragón comienza a moverse por los locales de ocio para fumadores

1er cigarrillón de Zaragoza: cumplido.
Éxito de la quedada, convocada por un bar que sólo existe en la memoria de muchos, y fue un espacio de libertad: el BV80.
Un domingo 16 de enero, de 13 a 14h con 2º de temperatura y densa niebla, más de 300 personas se han ido reuniendo para fumar y charlar al aire libre, fuertemente protegidos por la policía. Cosa que se agradece, ya que, como alguno de los antifumadores recalcitrantes se permitieron decir que mientras nosotros nos jodíamos fumando a la intemperie ellos se irían de vermut por los bares de alrededor, no fuera que cambiaran de opinión y se dedicaran a escarnecernos públicamente con una tomatada.
Los aragoneses hemos dado la cara. Y nunca mejor dicho, porque nos hemos dejado retratar por todos los medios informativos que en Aragón son y estaban.
La convocatoria, que fue concebida por Valtueña para un mensaje SMS y se envió a "cuatro coleguitas" el día 11 de enero fue ésta:
KEDADA: por la devolución de espacios de ocio para fumadores. El ke viva de la hostelería, el fumador y el ke kiera apoyar porke esté harto de oler a colonia de bebé en bares de noche, si no le han anulado el ánimo, ke lo pase y acuda. Dom 16enero, de13a14h, en fuente Mártires, pza España, ZGZ.
Los "cuatro coleguitas" se emocionaron tanto, que se multiplicó hasta llegar a la prensa. Ha sido publicada mínimo 3 veces en ella.
Heraldo.es Concentraciones contra la ley antitabaco a través de sms e internet
www.heraldo.es: 'Quedada' de bares y fumadores contra la ley antitabaco

Todo esto, más varios artículos de opinión escritos por Valtueña y publicados por BV80 en su facebook:

Contra la "ley antifumadores"
de Bar Bvochenta, el Martes, 11 de enero de 2011 a las 19:20
No se puede tolerar que algún "antifumadores" recalcitrante nos llame enfermos a los que fumamos por el hecho de fumar. Y menos que lo haga el gobierno, cualquier gobierno, como ya se oye por las televisiones. En todo caso igual alguno lo lleguemos a ser a causa del tabaco que nos hacen consumir, envenenado con su consentimiento para que enganche más, al estar gravado de impuestos como si fueran diamantes. E incluso otros, quién sabe si nosotros mismos, enfermen antes por las gasolinas envenenadas que también consienten, por los pollos cargados de dioxinas, por todos los cultivos transgénicos, por las legionelas, por... etc.etc.

Sobre la ley "antifumadores"

de Bar Bvochenta, el Viernes, 14 de enero de 2011 a las 15:02
Vas a comprar un periódico desde la acera y la quiosquera se permite decirte que eso que llevas encendido es caca.
Tu amigo, con el que te has reído durante años dentro de los bares, se permite llamar asesinos a los fumadores y preciarse de que los que no, se nos han adelantado porque nos han matado. ¿Quién es el asesino?
Antifumadores intolerantes nos llaman enfermos públicamente.
Si no acudimos a la quedada del domingo en la fuente de los Márties de la plaza de España de ZGZ, perderemos la única oportunidad que tenemos de recuperar nuestra dignidad. Ya no seremos creíbles y deberemos seguir escondiéndonos.

Sobre los hosteleros amedrentados.

de Bar Bvochenta, el Viernes, 14 de enero de 2011 a las 19:08
El gobierno se vanagloria de que el 99,99% de la hostelería no se queja por la ley "antifumadores". ¿Cómo van a hacerlo? Están acojonados. Se enfrentarían a los pocos clientes que les han dejado, casi todos antifumadores recalcitrantes, y se les irían al garito de al lado. La mayoría de este 99%, fumadores, tienen que fumar a escondidas para que no los crucifiquen también. No se pueden retratar. Hay convocatorias contra la intolerancia absoluta y, a escondidas, sólo pueden comunicarlas a sus íntimos, que saben no recalcitrantes, y a sus antiguos clientes, para que acudan por ellos.

Artículos defendidos por los que están a favor y contestados con gran vehemencia por los que se oponen radicalmente.
Todo esto, ha ayudado a que lo que nos temíamos (que el personal siguiera sin dar ni un paso para defenderse y estuviésemos cuatro y los de las cámaras) se haya visto truncado.
En Aragón no tenemos anulado el ánimo.
¡Bien por el cigarrillón! Tan satisfactorio que muchos de los presentes, aun estando helados, se han animado a invitar a próximas convocatorias.


Llegando a la cita

La gente que comienza a llegar se arremolina junto a las cámaras y micros
Al cuarto de hora, sin haber llegado todavía el grueso de los invitados, las cámaras insisten en que posemos, como si fuese una concentración o manifestación, ya que no podían aguantar el frío. Y no, no era nada de eso, era una quedada entre colegas y cada uno llegaba cuando le apetecía.

Varios de los asistentes sentados en la puta calle con 2º, celebrando el encuentro.

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