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Blog de información sobre el mítico bar de Zaragoza, fundado por Valtueña, que tuvo su apogeo entre 1981 y 1983.

EL CULPABLE DE LA MOVIDA

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Josemari (Valtueña), 1981

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viernes, 6 de mayo de 2011

Miguel Ríos en Zaragoza


Hoy Miguel Ríos actúa en Zaragoza, concierto para decir adiós. Hace casi treinta años lo hizo también, pero para decir: "Hola, aquí estoy yo".

Ayer el Periódico de Aragón le publicó una entrevista, que titulaba con estas palabras de su boca: "Zaragoza es el lugar en el que empezó todo".
Por supuesto, así fue. Y, más concretamente, en el BV80. No le falta razón. ¡Grande Miguel!

1981

En el libro "Noches de BV80" el nombre de Miguel Ríos aparece en bastantes ocasiones. Aquí os ofrezco un pequeño capítulo, porque, claro, viene al caso.

Lunes, 5 de Octubre de 1981

Ayer, después del último concierto de Aborígenes del Asfalto, empezando a cuajar y sin necesitar de sus aplausos enlatados para darse vida, apareció el típico listo que lo jode todo. Me dijo que en Barcelona ya hay un grupo que se llama así y que incluso han grabado. No les he querido decir nada a los chicos. Ya hablaremos.

Esta tarde ha actuado Miguel Ríos en la plaza de toros a las ocho y media. Se preparan las fiestas del Pilar. Triunfó a finales de los 60 y me hubiera gustado verlo porque parece resucitado. Ya lleva tiempo sonando en todas partes, incluso pongo su disco en el BV, ahora mismo vuelve a ser lo más de lo más en el candelero español. Y, mira por dónde, lo tengo aquí, en el bar, tomando una copa de “extranjis” junto a un amigo con el que se ha escapado de los doradores de píldoras profesionales, para conocer ese garito extraño que hizo triunfar a los chicos de La Mandrágora, de los que uno de ellos, Joaquín Sabina, le ha escrito alguna canción.

El tío es campechano, no pensaba que con las grandes estrellas se pudiera hablar de tú a tú y que, además, pagaran las copas sin rechistar. Me he disculpado por no ir a verlo y lo ha entendido, aunque a estas horas no se comprenda por qué el bar está casi vacío. Hablamos de Plácido Serrano y de la Curroplástic, a quienes conoció por su actuación de Madrid. Como yo esperaba, su crítica es buena, hasta el punto de confirmar haberlos puesto ante Plácido como al mejor grupo que se puede escuchar en el plantel de la música española. Él no entra en esa clasificación. Es el rey y se siente muy por encima de todo lo que se está oyendo. No sabía que habían comenzado en este local y me felicita por mi promiscuidad, creándome una sensación de vergüenza, sin pretenderlo, al no acudir a lo mejor que se hace en España: lo suyo.

Se retiran pronto, supongo que por continuar la gira.

VALTUEÑA

martes, 24 de noviembre de 2009

Cachi escribe

Cachi nos sorprende con una nueva entrega de Zaragoza Realidad.
Esta vez es un mar de dudas, el mar es Joaquín Sabina.
[Sección en verde a la derecha]

domingo, 1 de noviembre de 2009

Curiosidades de "Las Noches del BV-80" (III)

Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez

El concierto históricamente más importante que se celebró en el BV-80 fue la presentación por la CBS de los LP: "Valle de lágrimas" de JAVIER KRAHE, grabado en 1980, y "Malas compañías" de JOAQUÍN SABINA, del mismo año. Sus primeros discos.
Esa, ahora famosa, actuación se celebró la noche de un miércoles 3 de junio del 81.
Y digo famosa porque, aparte de que a raíz del BV-80 pegaron el escopetazo... (anteriormente, en el programa de Tola "Esta noche" sorprendieron, quedando grabadas sus caras, incluida la de Alberto Pérez, en la conciencia de muchos españoles).

Sin embargo, la CBS pensaba en comerse esos dos discos ya grabados porque no se vendía ni uno.
En el local LA MANDRÁGORA de Madrid triunfaban los dos días que actuaban a la semana (siempre lleno) (cabían 50 ó 60 personas) (por cierto, cobraban 1.000 pesetas cada uno por actuación, que ya era tela para desconocidos) y los representantes de la CBS, José Antonio Checa y Kike Gallego, ofrecieron a la firma sacarlos de Madrid a tocar en un sitio parecido que tuviera posibilidades de promoción.
La mejor ciudad que se les ocurrió fue Zaragoza, pues entonces, antes de la llegada de las radio-fórmulas, existían varias cadenas de radio con programas musicales de gran trascendencia a nivel nacional, críticos musicales importantes como Matías Uribe, con revista de prestigio y lanzamiento también nacional, (Disco Actualidad) y, en fin, varios de los mayoristas de discos más importantes de España. Checa y Kike convencieron a los gerifaltes y la máquina echó a andar.

Al BV acudieron muchos de los que en la ciudad podían echarle unas gotas de aceite para que funcionara (en total, incluidos músicos y amigos, no más de 50 personas) y sus discos comenzaron a sonar en las ondas por toda España. La CBS enseguida notó la subida en las ventas. ¿Sería por eso que el disco "La Mandrágora" se grabó al poco, este mismo año, el 81?
En el BV también se acordó contratarlos para "Conciertos para una noche de verano" en la Hípica de Zaragoza: su primer gran concierto (2.000 personas), justo un mes después, el 4 de julio del 81.
[Bueno, lo divertido y sus entresijos, incluidos los datos de todo esto, en "Las noches del BV-80"]

Volvamos a lo de la actuación más famosa. En el BV presentaban esos discos y, por el contrario, de ellos sólo cantaron dos o tres canciones. Es famosa porque allí lo que presentaron fue todas las canciones del que sería su próximo disco, "La Mandrágora". Y, como es por el que se hicieron famosos y la gente lo sabía, cuando comencé a realizar entrevistas para la reconstrucción de todo lo que ocurrió esa noche y los días que la rodeaban, pues resulta que todo el mundo estuvo en dicho concierto (esto me hizo recordar Mayo del 68).
Se trabajó con unas 50 entrevistas a personas que pudieran haber tenido algo que ver con esa noche (es uno de los temas más escudriñados del BV) y tuvimos que hacer malabarismos para encajar todos los datos y cribar para saber quién estuvo realmente y quién no (como, en realidad, da igual, por hacerles mucha ilusión y por merecimiento incluyo en ella a algunos que dicen que sí, pero no). Y es que está claro que la gente que sí asistió, sobre todo los espectadores más que los propios cantantes, retenían mucha memoria sobre el acontecimiento, porque al poco se dieron cuenta de que habían sido unos privilegiados.

Uno de los ocurridos que más preocupaba al personal y a mí durante la investigación, teniendo en cuenta que lo que realmente promocionaron fue "La Mandrágora" y que Alberto Pérez estaba plenamente metido en esa historia (Krahe cantó una canción en el BV que siempre cantaba Alberto porque era suya) fue la no concurrencia del mismo en la sala.
Nadie sabía exactamente el porqué, pero muchos creían intuirlo o recordar sucedidos del momento que lo aclaraban. Krahe dijo que seguramente porque tendría que dar clases al día siguiente. Uno de los mayoristas de discos que porque habían tenido una gran bronca entre ellos y estaban a punto de separarse (la bronca fue tiempo después, cuando ya paseaban La Mandrágora, y sí que se separaron). Otro de la movida discográfica, que Alberto había discutido con la CBS. Un ávido espectador de memoria intachable recordaba perfectamente que se les echó en cara a los del escenario la ausencia de Alberto, y Sabina contestó que tenía problemas de garganta. Alberto tampoco recordaba el motivo, pero que, por supuesto, él en su vida había tenido la garganta cascada, y menos había abandonado nunca un concierto por unas clases.

Conclusión: Alberto Pérez no estuvo en el BV-80 porque no tenía que estar.
La compañía no había sacado un duro con esos dos discos y, como la excusa para meternos "La Mandrágora" era la presentación de los mismos, no estaba dispuesta a gastar ni una peseta más en algo en lo que no creían demasiado. Sabina y Krahe, más el músico Antonio Sánchez, venían a gastos de un día, pagados por la CBS.

martes, 13 de octubre de 2009

Aquellos años tan imposibles

"Aquellos años tan imposibles".
Una crónica de Sergio Plou.

16 de febrero de 2008
http://www.sergioplou.es

"Acabo de echarle un vistazo a la entrevista que le ha hecho Joaquín Carbonell a José María Valtueña, pintor de profesión, y que en su momento regía el bar BV 80, al que califican ahora de mítico. El BV 80 estaba enclavado en la calle doctor Palomar, en los enredados confines del barrio de la Magdalena, donde se levantó sobre sus cenizas La Vía Láctea, convertida después en asociación cultural. En aquella época -Pleistoceno Medio- la zona era completamente diferente a lo que hoy parece, y eso que ya no representa ni la mitad de lo que fue hace una década. Las modas en Zaragoza son efímeras de verdad y el BV 80 apenas duró tres años. De su vida, si la memoria no me falla, recuerdo haberme comido al menos un mes. Casi enterito. Se vivía un momento rancio en la ciudad, tan chusco que ni siquiera existía La Estación del Silencio, que ya es decir. Los bunburios, los krahe y los sabinas de turno no tenían donde caerse muertos así que acababan como piojos en el 80 porque no había otro sitio. La gente más recuéncana salimos de las alcantarillas culturales a dar la brasa en aquel antro. Actuábamos a porcentaje de las consumiciones, porque era imposible vivir del trabajo artístico, como mucho podías fumar y tomarte una copa. Además siempre había problemas con el vecindario a causa de los ruidos. Incluso cuando había teatro, que es especialmente decibélico en comparación, por ejemplo, con la música rock. Para no perder más dinero tenías que armarte de valor y representar el espectáculo tres o cuatro veces al día: función de tarde, noche y madrugada como poco. Menos mal que llevábamos para la ocasión una pieza adaptada al café-teatro, "Amor y Crímenes de Juan Pantera", de Eduardo Blanco-Amor. En un ambientazo de humo y parloteo, a pleno pulmón, que los micros eran para los músicos, abandonábamos el microescenario para actuar directamente entre las mesas. Era una caña, porque venía al garito lo más granado del patio. Desde los intelectuales más choriceros de la ciudad al propio lumpen del barrio. No era el Plata, claro, pero según qué días se daba un airazo.Todavía recuerdo la bufa emergente de los camerinos, el olor a moho y a tubería revenida. Llamarlos camerinos es un eufemismo, pero visto con perspectiva el bueno de Valtueña se lo curró a conciencia. Entre otras razones porque el encefalograma era totalmente plano, más lineal que ahora, que ya es mucho. Y mira que me he tragado tascas de lo más inmundas.

Tabanque Tiatro en el BV-80.
"Amor y crímenes de Juan Pantera"


Si a principios de los años ochenta me hubieran dicho que el BV, con el trascurso del tiempo, iba a ser etiquetado como un mito de la "movida zaragozana" se me hubieran puesto los pelos como escarpias, porque la única movida de esta ciudad consistía en abrirse de aquí cuanto antes. Lo mítico de antaño reside sin duda en los ojos de algún intelectual venido a más, un observador nostálgico que extraña sus años de juventud arrastrada, sus melopeas y cabreos a la hora de salir adelante. Nos agarrábamos unos mosqueos de espanto con Valtueña porque nos rateaba los cuatro duros que se ganaba el gachó poniendo copas a una basca de impresentables. O se quedó colgado en aquella cueva o en el fondo debía tenernos cariño. No se explica de otra manera. La obsesión le condujo a escribir durante cinco años sobre el BV 80 y a recopilar información sobre aquél torzón tan intenso que por poco desgracia a toda una generación de artistas locales. Cuando asegura que lleva cuatrocientos documentos abiertos y un número alucinatorio de entrevistas -total, para contar los mil días de vida de un garito dejado de la mano de Dios-, yo me lo creo. Supongo que para asumir de alguna forma la avalancha de actividades que granizó en tan poco espacio y en tan poco tiempo en los inicios de aquella década, hay que tomárselo con ganas y mucha paciencia. Tanta como derrochó entonces. Sólo le falta ahora conseguir un editor.
"
Tabanque Tiatro en el BV-80.
"Amor y crímenes de Juan Pantera"

TABANQUE TIATRO fue fundado por Jesús Baselga junto a Javier Cruz en el 79. En el BV-80, a Baselga lo sustituye Jesús Sesma, y lo acompañan Sergio Plou, Gema Ginés y Ana Tabuenca.

sábado, 30 de mayo de 2009

Rodolfo Notivol y el BV-80

Heraldo de Aragón, 3 de agosto de 2003.
Columna "Léxico familiar", por Rodolfo Notivol.

BV 80

A mediados de los setenta, él ya firmaba sus cuadros como Blasco Valtueña. Pero yo tenía catorce años y para mí era José Mari, mi sobrino mayor. Quiero decir que era mayor que yo y que era mi sobrino. Yo presumía con mis amigos. Tengo un sobrino que es un pintor famoso, decía. Claro, que es normal, venimos de Fuendetodos y somos parientes de Goya, decía. Y me caían un montón de golpes.
Recuerdo a José Mari con boina y lleno de collares, con pinta de hippy. Me recuerdo con mi padre en la Lonja, durante una bienal, viendo un cuadro suyo. Le recuerdo pintando un mural en las tapias de San José. Me recuerdo pasando por allí con mi banda y diciéndoles: lo veis, qué os decía yo; y lo de Goya también es verdad. Y le recuerdo cuando abrió el BV 80. Dice un amigo que hay que empezar a contar la historia de los bares. La del BV 80 merece un libro entero y creo que se va a hacer. Por su escenario de Palomar pasó Sabina, y Bunbury o Santiago del Campo entonaron sus primeras notas. Pero, lo más importante, por el BV 80, como por todos los bares, pasó la vida. La vida del año 81, donde la ilusión podía con todo, incluso, con los golpes de estado. Por esas fechas mi amigo Ignacio se marchó a Barcelona. En realidad, nunca se ha marchado del todo y ahora, a veces, cuando vuelve cada mes, a uno le parece que le gustaría que todo siguiera como entonces. No está mal sentir nostalgia por tiempos de ilusión. El problema es cuando se echa la vista demasiado atrás y se añoran los otros años, los del silencio. A lo mejor eso le ocurría al anterior Ayuntamiento de esta ciudad. Quizás por eso quiso cerrar todos los bares donde se hacía música en directo. Tal vez era sólo cuestión de nostalgia.

viernes, 22 de mayo de 2009

Pensamientos del mes ante el botellero

Es el primer libro que ha publicado Valtueña.
Se presentó el martes 19 de mayo en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza, con gran éxito: numeroso público, buen ambiente y firma de ejemplares inacabable.

Joaquín Carbonell, el autor Valtueña, el editor Raúl Herrero, y Paco Rallo, en la presentación.

FICHA TÉCNICA
Título: PENSAMIENTOS DEL MES ANTE EL BOTELLERO
Autor: VALTUEÑA
Edita: LIBROS DEL INNOMBRABLE
Colección: LOS LIBROS DEL SEÑOR NICOLÁS
Número de la colección: 1
Páginas: 81

PUNTOS DE VENTA
-
El Corte Inglés (Pº Independencia, Zaragoza)
-www.librosdelinnombrable.com (novedades)


El Periódico de Aragón
(21 de mayo de 2009)

Libros
(pág. 54). Por Roberto Miranda

"
Epigramas que entran como tragos de coñac con música"

El pintor Valtueña aparece con un libro de versos epigramáticos, en los que se escuchan las ruedas del tiempo, como en Marcial. Estos Pensamientos del mes ante el botellero, son como tragos de coñac duro, que raspan por dentro e iluminan, y hay que esperar quieto como el lagarto al sol, sin menear un músculo frente a la barra, antes de regresar a la copa. Y leer entonces: Me atraen los pechos potentes y tersos / como pitones, de los que no se doblan / atravesando corazones.
[para leer artículo completo:
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=499679 ]

El autor y su obra (texto que aparece en solapa del libro)

José María Blasco Valtueña nació en Zaragoza en 1955, según cuenta la madre, inquieto, con el cordón umbilical dándole siete vueltas al cuello, y no se asfixió.
Oficialmente, estudió arte sin más.
Por la controversia de si perteneció o no al revolucionario e histórico grupo artístico Forma, alguien, hace dos días, queriendo saber todavía más, ante un público comprometido le preguntó: “Pero tú ¿fuiste o no del grupo?”. A lo que él contestó: “Claro, fui la querida”.
De 1981 a 1983 promocionó y dio cancha en el BV-80 a pequeños que ahora son grandes de la música y de la escena, como Santiago del Campo, Bunbury, Sabina y Krahe, Mauricio Aznar, Carlos Martín, Santiago Meléndez, Pedro Rebollo o Jaime Ocaña, entre otros, muchísimos, que igual merecen estar aquí. Y por ello, aunque estuvo a punto, tampoco se asfixió.
Como sigue inquieto, a pesar de los pesares y con la argolla a los tobillos, persevera en dar luz a todo tipo de fenómenos artísticos. Y escribe. Ya son más de 1.300 páginas en cinco años listas para publicar, ni que dios quiera ni que no. Al fin él no gasta gel para manchar papel, sino para embellecer cabezas. De esos folios sale este librillo “Pensamientos del mes ante el botellero” que, aun escrito por Valtueña dejando círculos húmedos por esas barras, aunque lo pareciese, tampoco estaba asfixiado.

domingo, 3 de mayo de 2009

Como en La Mandrágora

Heraldo de Aragón. 16 de febrero de 2003.
Artículo de Matías Uribe

Como en La Mandrágora

La primera vez que Sabina y Krahe salieron de Madrid para promocionar sus respectivos discos vinieron a Zaragoza. Otoño del 80, expectantes y con cara de novatos. Sabina lucía barba y de su cuello colgaba un diminuto semáforo que se encendía y se apagaba. ¡Vaya marcianada! Krahe ya lucía pelo blanco y una sonrisa cándida. El primero estaba inquieto por saber más de su disco al que se había saludado con honores en este periódico. Krahe, sin embargo, peor parado, se mostraba discreto pero no molesto. Cenamos y después nos fuimos al entonces llamado Barrio Verde*, un bar progre y cultureta de la Magdalena donde, en su pequeño escenario, se produjo una de las actuaciones más divertidas y entrañables que uno recuerde en su vida. Con la ayuda de Antonio Sánchez, hoy en Académica Palanca, los tres trasplantaron aquella noche el ambiente de bohemia y cachondeo que cada noche perfilaban en La Mandrágora. Varios propietarios de establecimientos discográficos, algún periodista y un promotor cultural del municipio fuimos testigos privilegiados de una sesión inolvidable e irrepetible. Sabina era la chispa; Krahe, la acidez. El primero, centelleante; el segundo, tembloroso. Cuando el de Úbeda despachó “Adivina, adivinanza”, esa crónica tan cruel como disparatadamente jocosa sobre el entierro de Franco, las risas salían a caño. Estuvimos en La Mandrágora misma sin pisar Madrid. A los pocos meses salió el álbum homónimo. Algunos ya nos lo sabíamos.

*Barrio Verde: bar que montaron meses después de abrir el BV80 en la calle San Agustín. Matías confunde las siglas BV (que significan Blasco Valtueña) con las de ese bar.
La Mandrágora (para saber más pincha sobre la palabra)

Histórico BV-80

Heraldo de Aragón. 8 de junio de 2003.
Artículo de Matías Uribe
Histórico BV-80

Enmendemos un patinazo neuronal. Meses atrás uno desempolvaba el primer álbum de Sabina y a la hora de recordar una inolvidable estampa –su primera visita a Zaragoza en compañía de Javier Krahe, a finales del 80– trabucó el lugar donde ambos presentaron sus respectivos discos en una noche de copas, risas canallas y canciones transgresoras. No, no fue el Barrio Verde, sino el BV-80. Su dueño y fundador, José María Valtueña, refresca la memoria y con toda razón: “En el BV-80 empezaron o dieron sus primeros pasos muchos de los actores, músicos, poetas, danzantes, etc. que ahora están trabajando o funcionando, pues a muchos de ellos yo los promocionaba, los animaba e incluso les obligaba a hacer cosas propias y originales si querían actuar en el BV-80 (era condición imprescindible). El BV-80 también tenía una serie de locales que se proporcionaban a los grupos para que pudieran ensayar. Venían grupos de toda España a presentar su música; algunos hacían más de 1.000 km en furgoneta y se pagaban la estancia para poder tocar en el BV-80 (ninguno cobraba un duro). Algunos grupos o músicos de la ciudad que nacieron o dieron sus primeros pasos en el BV-80: Mauricio Aznar con Golden Zippers; los Aborígenes del Cemento; César Navarro, Fernando La Figuera y Santi con Acto Fallido, que más tarde fueron Los Especialistas; Enrique Bunbury y compañía, que luego serían los Héroes del Silencio”.
Sí un lugar histórico.

lunes, 27 de abril de 2009

Zaragoza Rebelde 3

Artículo extraído del libro "Zaragoza Rebelde. Movimientos sociales y antagonismos. 1975-2000"

LA REBELDÍA VIVIDA (3)
por Valtueña

[Continúa de entrada anterior]

Santiago Meléndez, quizá otro rebelde. Yo ya lo conocí triunfante. Conquistó el BV con la obra de cabaret más histriónica y disparatada (cojonuda) que se ha creado nunca: “Boulevard Magenta”. Fue director y actor con el grupo “La Mosca”, trabajando en un café teatro sólo por realizar a lo grande, sin pasar por el subvencionismo que encumbraba provincianamente, a base de millones de la época, a grupos caducos e inefectivos que jamás salieron de Aragón si no era con el teatro comprado. Dinero que podía haber ayudado a pasear triunfal por méritos propios a Teatro del Alba con su “Cantar de Bestias”, grupo y espectáculo que montó Santiago con María José Pardo con el dinero ganado a pulso, día tras día, en el BV-80, para acceder libre a los grandes escenarios. Como también a los Grifos, que no recibían un duro ni para maquillaje (no sé si por ello despotricaban contra los políticos, o no se lo daban por despotricar; yo creo más bien que su política fue no hacerse merecer y así poder seguir llevando a los políticos en candelero para su propio uso en el espectáculo). O a la propia Acratea Anemosa y otros con dignidad sobrada para mostrarse mostrándonos. Pero ¡qué joder!, a los pintores (por lo menos entonces) no nos daban ni para pinceles (¿acaso se podían pedir a alguien?). Debíamos robar todos los carteles de los circos encadenados a las farolas, para pintar sobre ellos.

Santiago Meléndez

Jaime Ocaña, que empezó en el BV-80 como músico absolutamente vocacional, tenía como única pretensión poder tocar y cantar con su grupo Stradivarius. Siempre estaba dispuesto, aun sin haber un duro de por medio. Aguantó años como músico formando diferentes grupos, creo que teniendo claro que jamás iba a comer bien de ello. Pero a Ocaña, ya en el BV le noté que la sangre que corría por su cabeza fluía rebosante de un humor emplaquetado, que tanto podía irse a lo trágico como a lo cómico. Y se demostró más tarde. Tiene don para la escena y nos regocijamos disfrutándolo en ella.
De esto se percató no hace más de pocos años Pedro Rebollo (que ya triunfaba como actor), invitándolo a realizar una obra juntos. Ahí se desvirgó y convenció de que lo suyo era el teatro, pero aunque todos lo reclamemos, los escenarios o los amigos, para lucimientos personales en actos semiprivados, él sigue haciendo exclusivamente lo que le gusta; incluso ha rechazado liderar programas televisivos de audiencia porque no le obliguen los guiones sin su aprobación. Todavía en el 2008 no se ha convencido de que para convivir en esta sociedad acelerada por la comunicación inmediata es necesario disponer de teléfono móvil.

Alfredo Sáez y Belén Pérez, personajes singulares donde los haya, empezaron en el BV-80. Él de profesor y ella de alumna, desarrollando teatro. He trabajado con ellos en obras de creación artística contemporáneas y no los conozco. Él dice que me admira y aprecia, sólo que estamos en dimensiones diferentes. Yo también los admiro y los aprecio, no sé si de igual manera, pues tampoco sé qué dimensión me asigna, pero respeto su comportamiento con respecto a mí, aunque me joda (esto se dilucida en “Las noches del BV-80).
Alfredo consiguió crear un taller de expresión ultrarrevolucionaria en el año 81 en uno de los centros más clasistas de la ciudad: el Colegio Alemán, y sacar de sus entrealgodones a 45 críos y crías de ocho a dieciocho años, todos revueltos, a actuar a un garito de noche como el BV-80. Rompiendo todas las constantes, tanto escenográficas como “éticas”, fue el espectáculo que más ha impresionado mi vida. Del BV pasaron a realizar teatro de calle, alucinando al personal. Esta fase, de escaso año y poco de duración, tuvo merecido broche con una filmación llevada a cabo por el programa de tv sobre teatro de vanguardia “El Carro de la Farsa”, emitida por la 2 de TVE. Y ahí es donde vino la rebelión. Alfredo quemó los barcos, o sea, todo lo que tuviera que ver con el inicial taller. Con los alumnos que le echaron cojones u ovarios fundó la Compañía de Danza “Dies Irae”, siempre rompedora y espectacular. Belén fue su estrella y comantenedora.
La audacia de Dies Irae ha ido casi siempre acompañada de la negra. Lo cual llevó a esa personalidad tan “en otra dimensión” a ir dejando detrás una auténtica rastra de enemigos o, cuando menos, de insatisfechos, con tal de seguir existiendo. Y existen a pesar de todo, y sobre todo, por encima de todo y del hambre. Dies Irae continúa por rebeldía. Contracorriente.

Javier Krahe y Joaquín Sabina presentaron sus primeros discos a nivel nacional en el BV-80. Actuaban en un garito llamado “La Mandrágora” de Madrid. De allí, la primera vez que salían a cantar fuera como es debido, con prensa especializada, en el momento influyente en las ondas nacionales, fue al BV-80, y la engancharon. Tola los había llevado a su famoso programa televisivo “Si yo fuera presidente” y armaron la de dios por la rebeldía que denotaban sus canciones, pero nadie apostaba por ellos. La CBS contrató a Sabina con idea de que escribiera letras destinadas a abastecer a su cuadra, visto el éxito obtenido por Pulgarcito con “Pongamos que hablo de Madrid” (el primer sitio donde se escuchó fuera de La Mandrágora de la voz de Sabina fue en el BV-80). Y a Krahe lo mismo.
Pero he aquí que el empeño de un vecino de la Magdalena, José Antonio Checa, en que se les escuchara en directo fuera de la Corte (junto a Kike Gallego, los trajo a mi garito) dio frutos. Igual que lo hacían en La Mandrágora, encandilaron a todos los presentes con sus canciones, y desde Zaragoza se les promocionó a nivel nacional, triunfando al poco en todas las Españas con su nuevo disco “La Mandrágora”. Tanto las letras como su manera de vivir rezumaban rebeldía, pero ya en el BV-80 se vio quién era el auténtico rebelde: Javier Krahe.
Aun con natural sonrisa y actitud permanentemente angelical, venía guerrillero, dispuesto a enfrentarse al principal crítico de la ciudad que días antes lo había puesto a parir por no sabe tocar la guitarra ni cantar (el resultado de esto más sus letras da poesía pura, ¿por qué, pues, ha de romper la fórmula?). Y lo hizo, saliendo al quite Sabina, por amistad o por si acaso de rebote le alcanzaba algún perjuicio. La crítica hecha por Matías Uribe de su actuación en el BV-80 fue favorable, tanto que, veinte años después, dicho crítico publico en Heraldo que el mejor directo que había visto en su vida fue en un garito “progre y cultureta de la Magdalena”. “Primer local alternativo de la ciudad” lo llama en su libro “Polvo, viento, niebla y rock”.
La postura de estos dos personajes cara a la vida quedó clara pocos años más tarde, ya gobernando Felipe González, con Sabina arrimando el hombro al ascua que más calentaba. Sucedió, ya deshecho el trío Krahe-Sabina-Alberto Pérez, en un concierto electoralista multitudinario del PSOE dado en un estadio, retransmitido en directo por TVE y con Sabina de protagonista, al cual se le ocurrió invitar a cantar a su amigo Krahe.
Lo vi hace escasos tres años, porque el directo restransmitido se censuró cortándolo en seco en cuanto Javier comenzó a cantar “Manitu” para que lo siguiera Sabina, al que no quedó más remedio (aunque sólo hay que ver su cara de circunstancias en el vídeo que él mismo rescató de las fauces de la televisión pública, conservándolo en secreto durante muchos años, y se creía perdido).
Ahí comenzó el declive de Krahe y lo hizo a sabiendas. La canción se metía descaradamente, ante miles de miembros del partido y simpatizantes, con el que “pagó la fiesta”, con el que (como la mayoría de los políticos) piensa que el dinero público sale de sus bolsillos: Felipe González. Gracias que mentes lúcidas lo rescataron del ostracismo y Javier Krahe ya lleva años embelesando a intelectuales, universitarios y gentes de frente despejada.

[Continúa en siguiente entrada]
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